A horas de que estallara el escándalo entre Fernanda Iglesias y María Julia Oliván, comenzaron a conocerse detalles cada vez más fuertes sobre lo que ocurrió detrás de cámara y que terminó con una renuncia explosiva en pleno programa.
Lo que en un principio parecía una diferencia laboral terminó convirtiéndose en una fuerte pelea dentro del ciclo Qué Miedo, que ambas compartían en el streaming de Border. Según trascendió, todo se desató minutos antes de salir al aire, cuando discutían sobre los temas que iban a tratar, en medio de un clima de tensión que ya venía acumulándose.

Tras las declaraciones de Oliván, Iglesias rompió el silencio para contar su versión de los hechos. Según relató, el detonante fue un comentario sobre su cuerpo: “María Julia está mintiendo. Por suerte tengo un testigo, había una persona más ahí. No fue así como dice ella, hay partes que no son ciertas, ella no me habló en ese tono».
«Me da mucha pena contar esto. El programa me gustaba mucho hacerlo, yo podía explayarme un montón. Mis temas siempre tenían que ver con la política, en lo cual ella aportaba lo que sabía y era enriquecedor», destacó.
En ese sentido, Fernanda relató: «Voy a contar lo que pasó. Cuando (María Julia) llegó, ya llegó bastante nerviosa. Decía que tenía el pelo sucio, que estaba mal y quería ir a la peluquería. Me hizo un comentario sobre mi cuerpo… me dijo de mala manera que estaba muy flaca».
«Después me hizo un comentario sobre lo que estaba comiendo, porque le comí un pedazo de sándwich al operador, y me dijo que tenía que gestionarme mi propia comida. El pobre operador le tuvo que explicar que él me había ofrecido», agregó.
La pelea escaló rápidamente: hubo gritos, acusaciones cruzadas y un clima de máxima tensión dentro del estudio. Finalmente, Iglesias tomó una decisión tajante y renunció al ciclo, dejando en claro su malestar por lo ocurrido.
«Ya después empezó a meterse con el contenido del programa que yo había estado laburando, averiguando. Me metí en las causas, conseguí testimonios. Eran temas que tenían que ver con la política», defendió Fernanda su trabajo.
Acto seguido, Iglesias reveló un momento de quiebre en la conversación: «Entonces estaba nerviosa y me dijo que quería poner un tema en el que ella pudiera hablar, porque si no, estaba como una tarada dos horas sin decir nada… pero siempre lo hacíamos así».

«Para mí, empezó a sentirse insegura con que ella no aportaba mucho, pero la idea siempre fue que yo cuente cosas y ella fuera la conductora», reiteró. En ese marco, también se hizo cargo de lo que había contado María Julia y respaldó sus dichos anteriores: «Ahí sí le dije ‘sos insoportable, no te aguanta nadie'».
Así, lo que comenzó como una simple diferencia laboral terminó exponiendo un conflicto mucho más profundo, atravesado por tensiones previas, destrato y un comentario que, según Iglesias, cruzó todos los límites.


