La estatua de Mirtha Legrand en Villa Cañás volvió a quedar en el centro de la escena después de una nueva crítica pública de la diva. Lo que nació como un homenaje a una de las figuras más importantes de la televisión argentina terminó convertido en una de las obras más discutidas del país, con memes, burlas, debates y una herida que todavía sigue abierta para su creador.
En una entrevista exclusiva con Eugenia Iermoli para Rosario3, el escultor Daniel Melero habló del impacto que tuvo aquella polémica y reveló qué fue lo que más le dolió: no tanto las críticas al parecido físico, sino sentir que Mirtha nunca reconoció el cariño con el que se había realizado la obra.
La estatua de Mirtha Legrand que convirtió a Villa Cañás en tema nacional
La escultura fue inaugurada en Villa Cañás, la ciudad santafesina donde nació Mirtha Legrand. La intención era homenajear a una figura histórica del espectáculo argentino, pero la repercusión tomó un rumbo inesperado.
En pocas horas, la imagen de la estatua empezó a circular en redes sociales y se convirtió en tema nacional. El debate no tardó en instalarse: algunos cuestionaron el parecido con la conductora, otros defendieron la intención del homenaje y muchos transformaron la obra en material de memes.
El propio Daniel Melero, artista nacido en Laboulaye, Córdoba, quedó de pronto expuesto a una escena mediática que no formaba parte de su vida cotidiana. Hasta ese momento, su carrera se desarrollaba principalmente dentro del circuito artístico, con obras en distintas provincias y homenajes a figuras populares.
Daniel Melero habló con Rosario3 y contó qué fue lo que más le dolió
En diálogo exclusivo con Eugenia Iermoli para Rosario3, Melero explicó que la discusión pública se concentró casi por completo en si la escultura se parecía o no a Mirtha Legrand. Para él, el problema fue que quedó afuera algo mucho más importante: el amor y el esfuerzo que había detrás del proyecto.
El artista contó que trabajó durante meses en una pieza pensada como reconocimiento y que el municipio de Villa Cañás también había puesto mucho esfuerzo para concretarla. Desde su mirada, el homenaje podía gustar o no, pero merecía ser leído también desde la intención afectiva con la que fue realizado.
La frase que resumió su dolor fue contundente: “Mirtha nunca valoró el amor que pusimos”. Esa frase volvió a poner la historia en agenda y mostró el costado humano de una polémica que durante mucho tiempo fue tratada solo desde la burla.

La crítica de Mirtha que reavivó la polémica
La controversia volvió a encenderse después de que Mirtha Legrand hablara otra vez de la estatua y lanzara una frase durísima: “Yo soy hermosa y eso es horrible”. El comentario de la diva reactivó las críticas y obligó a mirar nuevamente una obra que parecía haber quedado en el archivo de los escándalos virales.
La frase impactó porque no fue una opinión menor. Mirtha es la homenajeada, la figura a la que la escultura buscaba representar y una de las voces más reconocibles de la televisión argentina.
Para Melero, esa reacción volvió a ser dolorosa. No porque no acepte críticas, sino porque sintió que el debate nunca contempló el trabajo, la intención y el respeto con el que se hizo la pieza.
Los cambios que el escultor hizo después de las críticas
Melero también contó que aceptó realizar modificaciones en la escultura después de la repercusión inicial. Según explicó, retocó detalles del pelo, la sonrisa, los dientes y una parte del pómulo.
El dato es importante porque muestra que el artista no se cerró frente a los cuestionamientos. Al contrario, intentó revisar la obra y ajustar algunos rasgos para mejorarla.
Pero también dejó claro que en una escultura cualquier cambio mínimo puede alterar mucho el resultado final. Un detalle en la boca, el volumen del pelo o la expresión del rostro puede modificar la percepción completa de la pieza.
El dato que sorprendió al escultor: Mirtha habría visto la obra antes
Uno de los puntos más llamativos de la entrevista fue cuando Melero contó que, según le transmitieron desde el municipio, Mirtha Legrand habría visto la escultura antes de que fuera colocada y la habría aceptado.
Ese dato, de acuerdo con el artista, hizo todavía más desconcertante la reacción posterior. Para él, la explosión pública de críticas fue difícil de entender porque tenía la información de que la obra había sido vista previamente.
La polémica, entonces, no solo giró alrededor del parecido. También dejó flotando una pregunta incómoda: cómo un homenaje aceptado inicialmente terminó convertido en una de las estatuas más comentadas y cuestionadas del país.

