El aberrante femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que estremece al país, sumó un nuevo y crucial testimonio en el ámbito judicial. En medio de los exhaustivos peritajes para determinar si existió encubrimiento o alteración de la escena por parte del entorno íntimo del imputado, quien decidió romper el silencio de manera pública fue Soledad, la dueña del vehículo Ford Ka y expareja de Claudio Barrelier. A través de una entrevista brindada a El Observador, la mujer desmarcó su responsabilidad en la logística del crimen y aportó detalles clave sobre el destino que el detenido le dio a su auto particular en las horas posteriores al asesinato.
Durante el crudo ida y vuelta con los periodistas del ciclo, Soledad fue tajante al desmentir cualquier tipo de vinculación con la propiedad donde se perpetró el ataque. “A ver, yo nunca pisé ese lugar. Es más, yo lo buscaba por la esquina, por alguna de las esquinas, por Avellaneda o por Urquiza, siempre ahí lo buscaba él”, aseguró la mujer. Asimismo, remarcó que el imputado jamás le hizo mención alguna sobre el paradero de Agostina, limitándose únicamente a notificarle una situación meramente protocolar: “Él nunca me dijo a mí nada. Solamente me dijo que había ido a declarar el día domingo porque había sido el último que grabó la nena y nada más”.
🚨 ÚLTIMO MOMENTO
«EL AUTO ES MÍO Y ME LO VENÍA PIDIENDO DESDE EL DOMINGO A LA NOCHE»Soledad, ex pareja de Barrelier, afirmó que «nunca pisó la casa» donde el sospechoso «hizo lo que hizo» con Agostina Vega. Además, señaló que «era normal que él usara su auto», y esa noche le… https://t.co/dKWyTyNSai pic.twitter.com/1FWBNP9Qya
— El Observador 107.9 (@Observador1079) June 2, 2026
La polémica por el lavado del auto y la supuesta «ropa de un tío»
Uno de los puntos más álgidos de la entrevista rondó en torno a las acusaciones de la fiscalía cordobesa sobre el saneamiento del vehículo utilizado para mover los restos de la víctima hacia el descampado. Al ser consultada sobre si la Justicia la está investigando por lavar la escena del crimen, la expareja del femicida respondió de manera directa y defensiva: “Es que el auto se lavó por fuera, nunca se lavó por dentro. Por lo menos yo no lo lavé por dentro”. Con esta declaración, la testigo buscó alejarse de las sospechas que pesan sobre el presunto encubrimiento de las pruebas biológicas detectadas en el interior de la cabina.
Finalmente, Soledad reconstruyó la llamativa insistencia con la que Barrelier le solicitó las llaves del rodado y la insólita excusa que utilizó para convencerla. “El auto es mío. Él me lo pidió el lunes a la mañana, pero me lo venía pidiendo desde el domingo a la noche diciendo que era para llevar la ropa de un tío”, reveló con firmeza. Al indagar sobre si consideraba sospechosa la actitud del imputado en aquel momento, la mujer descartó haber sentido algún tipo de alarma debido a la cotidianidad del préstamo: “Era normal que él usara el auto, por eso a mí no me llamó la atención. No era que él nunca usaba el auto”.

