Santiago del Moro volvió a meterse de lleno en la dinámica de Gran Hermano y protagonizó uno de los momentos más tensos de los últimos días. El conductor decidió hablarles directamente a los participantes después de escuchar que algunos se habían quejado por una ayuda que él mismo les había acercado desde su camarín.
La escena se dio en una edición marcada por discusiones, sanciones, abandonos, ingresos inesperados y una convivencia cada vez más desgastada. En ese contexto, Del Moro perdió la paciencia y les dejó un mensaje contundente a los jugadores: si tienen algo para decir, que se lo digan en la cara.
Santiago del Moro les paró el carro a los participantes de Gran Hermano
Todo comenzó después de que Santiago del Moro decidiera llevarles comida de su camarín a los participantes, en un momento en el que la casa venía complicada por la falta de alimentos y las sanciones vinculadas al manejo de la comida.
El gesto parecía destinado a aliviar un poco la tensión interna. Sin embargo, al conductor le llegó que algunos jugadores no habrían valorado esa ayuda o incluso habrían hecho comentarios críticos sobre lo que les llevó.
Esa reacción lo molestó profundamente. Lejos de dejar pasar el episodio, Del Moro aprovechó la comunicación con la casa para marcarles el límite en vivo.
La reacción violenta de Santiago Del Moro hacia los participantes de la casa de #GranHermano por la nota del Diario Clarin, Grupo que lo tiene contratado por la radio.
No veo la hora que sea viernes 21:00 para #SiemprePrimicias y contarles todo! https://t.co/fyxMW7LoJI pic.twitter.com/hJRAUE62Hy
— 𝙉𝙍 | Nacho Rodriguez (@NachoRodriOk) June 4, 2026
“Me lo dicen en la cara”: la frase más fuerte de Del Moro
El momento más picante llegó cuando Santiago les pidió a los participantes que no hablaran por detrás si tenían algo para cuestionarle.
El conductor fue claro: si alguno tenía un problema con él, con sus decisiones o con los gestos que había tenido hacia la casa, podía decírselo directamente. La frase que sintetizó el reto fue contundente: “Me lo dicen en la cara”.
Esa definición dejó expuesto el malestar del conductor que ya venía cuestionado por el mismísimo Grupo Clarín en el cual trabaja y sorprendió a los jugadores, que quedaron en silencio frente a la intensidad del reclamo.
El enojo por la comida y una casa cada vez más complicada
La discusión no aparece de la nada. En las últimas semanas, la comida se volvió uno de los temas más sensibles dentro de Gran Hermano. Los participantes ya habían sido sancionados por esconder alimentos en los dormitorios, una situación que generó bronca dentro y fuera de la casa.
La falta de organización, las quejas y el malestar por los recursos disponibles terminaron convirtiendo cualquier gesto externo en un posible foco de conflicto.
Por eso, cuando Del Moro sintió que una ayuda personal había sido cuestionada, la reacción fue mucho más dura que una simple aclaración.
La autoridad de Santiago del Moro dentro del reality
Santiago del Moro no es un conductor distante dentro de Gran Hermano. Desde que tomó la conducción del formato en Telefe, se convirtió en una figura central para ordenar la gala, traducir lo que pasa en la casa y hablarles directamente a los participantes cuando el juego se desborda.
En esta edición, ese rol parece todavía más importante. Gran Hermano no es una temporada tradicional: tiene figuras conocidas, ingresos y egresos constantes, puerta giratoria, abandonos y una dinámica mucho más inestable que otras ediciones.
En ese contexto, Del Moro funciona casi como mediador, conductor y autoridad simbólica. Por eso, cuando decide retar a los jugadores, el momento toma otra dimensión y en paralelo genera ruido en el público, que cuestiona la puerta giratoria sistemática de esta edición.

