La muerte del Indio Solari volvió a abrir una de las heridas más profundas del rock argentino: la separación de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y la guerra silenciosa que durante años enfrentó al cantante con Skay Beilinson y la Negra Poli.
El grupo no anunció su final con una conferencia explosiva ni con un último recital de despedida. Simplemente dejó de tocar. Primero se habló de una pausa, después de diferencias internas y finalmente de una ruptura imposible de reparar.
Con el paso del tiempo aparecieron versiones sobre dinero, archivos ocultos, traiciones, egos y decisiones tomadas a espaldas de uno de sus integrantes. Pero ¿qué ocurrió realmente y cuánto pertenece al mito ricotero?
Verdad: Los Redondos terminaron después de una discusión feroz
El último recital de la banda fue el 4 de agosto de 2001, en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba, por entonces llamado Chateau Carreras.
Sin embargo, la pelea que terminó de romper la sociedad ocurrió meses después, en octubre de ese año, durante la preparación de un show previsto en la cancha de Unión de Santa Fe.
El Indio, Skay y Poli dieron una entrevista conjunta. Una vez apagados los grabadores, se produjo una discusión entre los tres que terminó de dinamitar la relación.
El recital fue suspendido en medio de la crisis política y social de la Argentina. Poco después, la pausa se convirtió en separación definitiva.
El detonante: el Indio pidió los archivos de la banda
La versión más repetida por Carlos Solari fue que el quiebre ocurrió cuando pidió acceder a los archivos audiovisuales de Los Redondos.
Durante años, conciertos, grabaciones, fotografías y registros de la banda habían quedado bajo la administración de Skay y Poli. El cantante quería una copia de ese material y, según su relato, encontró resistencia.
Para el Indio, no se trataba de una colección privada, sino de una parte central de una obra que también le pertenecía.
Esa negativa habría generado una discusión brutal y confirmado que la confianza entre los tres ya estaba rota.
Mito: la banda se separó solamente por unos videos
Los archivos fueron la chispa, pero difícilmente expliquen por sí solos el final de una sociedad que llevaba más de dos décadas.
Los Redondos ya arrastraban desgaste, discusiones sobre la organización, diferencias artísticas y una distribución del poder cada vez más difícil de sostener.
La banda había crecido hasta convertirse en un fenómeno multitudinario, pero su estructura seguía concentrada en tres personas: el Indio, Skay y Poli.
Cada recital movilizaba ciudades completas, exigía operativos enormes y aumentaba la presión sobre una organización que había elegido permanecer independiente.
La discusión por los videos fue el punto sin retorno de una relación que ya venía quebrada.
Skay dio otra versión: “El Indio decidió irse”
Skay nunca aceptó por completo la explicación de que él y Poli hubieran expulsado o traicionado al cantante.
Su versión fue más simple: el Indio decidió seguir otro camino y la banda terminó porque uno de sus pilares ya no quería continuar bajo la misma estructura.
El guitarrista también evitó durante años convertir la separación en una guerra pública permanente. Aunque respondió algunas acusaciones, generalmente buscó cerrar el tema y concentrarse en su carrera solista.
Las diferencias entre ambos relatos nunca se resolvieron. Cada lado reconstruyó el final desde su propia experiencia.
Verdad: el control de la obra quedó en el centro de la pelea
Debajo del conflicto personal había una disputa sobre quién controlaba la historia de Los Redondos.
No solo estaban en juego antiguos registros audiovisuales. También aparecían las decisiones sobre reediciones, películas, conciertos, material inédito y el modo de narrar el pasado del grupo.
El Indio era la voz, el autor de las letras y el principal portavoz público. Skay había construido el sonido y compuesto buena parte de la música. Poli administraba, organizaba y protegía la estructura.
Los tres eran indispensables, pero esa interdependencia también se transformó en un campo de batalla.
Mito: todo terminó por una pelea de dinero
El dinero apareció repetidamente en las versiones sobre la separación, pero nunca hubo una prueba definitiva de que una discusión económica puntual haya destruido al grupo.
Los Redondos habían desarrollado un modelo de autogestión muy exitoso y controlaban buena parte de sus ingresos. Esa independencia fue una de las claves del fenómeno.
Sin embargo, cuanto más grande se volvió la banda, más compleja resultó la administración. Los recitales, discos, contratos y archivos podían generar discusiones sobre propiedad y toma de decisiones.
El componente económico existía, pero reducir todo a una pelea por plata simplifica demasiado una crisis más profunda.
La Negra Poli, la tercera figura de una sociedad imposible
Hablar únicamente del Indio y Skay deja afuera a una protagonista decisiva: Carmen “la Negra” Poli.
Fue representante, productora, organizadora y guardiana del universo ricotero. Además, era pareja de Skay, lo que alimentó la sensación del cantante de estar en minoría frente a un bloque de dos personas.
Solari llegó a explicar que, en la etapa final, Los Redondos eran en realidad un triángulo: Skay, Poli y él.
Cuando la confianza desapareció, esa estructura dejó de funcionar. Cada decisión podía convertirse en una votación de dos contra uno o en una sospecha de intereses enfrentados.
¿Hubo traición entre el Indio y Skay?
La palabra “traición” apareció varias veces, pero su significado depende de quién cuenta la historia.
Para el Indio, la imposibilidad de acceder libremente a los archivos de una obra que había ayudado a crear fue vivida como una ruptura de confianza.
Para el entorno de Skay y Poli, las acusaciones posteriores del cantante resultaron injustas y construyeron una versión unilateral del conflicto.
No existe una prueba objetiva que permita señalar a un único traidor. Lo que sí quedó claro es que ambos terminaron sintiéndose dañados por el otro.
El mito del regreso que alimentaron durante 25 años
Después de la separación, el público nunca dejó de pedir una reunión.
Cada entrevista, cumpleaños o aparición conjunta de antiguos integrantes reactivaba la fantasía. Pero el Indio y Skay fueron cerrando cada vez más esa posibilidad.
Ambos construyeron carreras propias. Solari reunió multitudes con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, mientras Beilinson desarrolló su proyecto solista y luego formó Los Fakires.
El reencuentro quedó convertido en un deseo colectivo, pero nunca existió una negociación pública seria para concretarlo.
¿Se volvieron a hablar después de la ruptura?
No hay evidencia pública de una reconciliación profunda. Hubo señales de respeto, recuerdos compartidos y momentos donde ambos bajaron el tono de las acusaciones.
Pero la relación artística nunca se recompuso.
La despedida de Skay tras la muerte del Indio mostró que el afecto y la historia común sobrevivían debajo de la pelea. Lo llamó “querido amigo” y aseguró que lo llevaría en cada recuerdo y en cada canción.
Ese mensaje no borró las diferencias. Pero dejó claro que 25 años de distancia no podían eliminar lo que habían creado juntos.
La verdad final: Los Redondos murieron por desgaste, poder y confianza rota
No existió una sola causa.
Los archivos audiovisuales fueron el detonante. Las diferencias sobre el control de la obra profundizaron el conflicto. El crecimiento monstruoso de la banda aumentó la presión. El triángulo entre el Indio, Skay y Poli dejó de sostenerse. Y la confianza personal terminó completamente dañada.
La banda más misteriosa del rock argentino tuvo también un final sin una verdad única.
El mito dice que una traición destruyó a Los Redondos. La explicación más probable es menos cinematográfica y más humana: una sociedad creativa extraordinaria dejó de poder convivir con su propio tamaño.

