La muerte de Ernestina Pais dejó un dolor enorme en el mundo de la televisión, pero el mensaje más desgarrador llegó desde su círculo más íntimo. Benicio, su hijo, la despidió con un post cargado de amor, tristeza y memoria.
En sus palabras apareció una Ernestina distinta a la figura pública: la mamá intensa, amorosa, frontal, divertida y presente, esa que repetía “te amo hijo” todos los días y que él prometió guardar para siempre.
El mensaje de Benicio que quebró a todos
El joven abrió su despedida con una frase demoledora: hay cosas que le hubiera encantado decirle y que, ahora, quedarán en la eternidad.
Ese comienzo marcó el tono de todo el texto: no fue un post formal ni una despedida fría, sino una carta íntima de un hijo intentando poner en palabras una pérdida imposible.
Los “te amo” de Ernestina que quedarán para siempre
Uno de los pasajes más emotivos fue cuando Benicio recordó los “te amo” constantes de su mamá. Contó que no hubo un solo día en el que no escuchara esa frase con la voz tan particular de Ernestina.
“Con esa sonrisa de cachete a cachete que podía iluminar hasta la habitación mas oscura, te voy a recordar”, expresó el joven.
Ese detalle convirtió el mensaje en algo profundamente humano: detrás de la conductora, la periodista y la figura mediática, estaba una madre que hacía del amor una presencia cotidiana.
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“Yo era tu todo”: la frase más íntima
Benicio también reconoció que él era todo para su mamá y que, aunque quizá le costó admitirlo en vida, ella también lo era todo para él.
La confesión golpeó fuerte porque resume una relación atravesada por amor, pudor, intensidad y una conexión que ahora queda transformada en recuerdo.
La pérdida pública que no se puede escapar
El hijo de Ernestina también habló de algo muy particular: la dificultad de atravesar un duelo cuando la persona que murió aparece en televisión, portales, noticias y redes.
Sin embargo, encontró una luz en medio del dolor: los mensajes de gente desconocida que le contó cuánto la admiraba y cuánto la hizo reír.
La sonrisa, la carcajada y la niña interior
Benicio eligió recordarla con su sonrisa enorme, su carcajada que se escuchaba desde la otra punta de la casa y esa niña interior que, según él, siempre vivió en Ernestina.
Su despedida cerró con una frase que resume todo el amor de un hijo: “Sos, fuiste y serás eterna. Te amo mamá”.

