La muerte de Ernestina Pais sigue sumando detalles que vuelven todavía más dolorosa la tragedia. En las últimas horas, Josefina Pouso reveló una información estremecedora sobre la relación que la conductora tenía con el auto y sobre el motivo por el que habría manejado la noche en la que murió atropellada por una formación del Tren de la Costa.
El dato impacta porque no habla solo de un traslado. Habla de un miedo previo, de una sensación oscura y de una decisión tomada contra algo que, según su entorno, la angustiaba profundamente.
“Le tenía pánico al auto”: la frase que hoy suena como una premonición
Josefina Pouso contó en Desayuno Americano que Ernestina Pais le tenía mucho temor al auto. Según relató, no era una incomodidad menor: sentía pánico y habría llegado a decir que manejar era como “su karma”.
Esa frase, después del desenlace fatal, toma una dimensión mucho más fuerte. Porque la tragedia terminó ocurriendo justamente en el lugar que más la inquietaba: arriba de un vehículo.
Por qué Ernestina Pais se habría subido al auto esa noche
De acuerdo con el relato de Pouso, Ernestina ya no solía manejar. En el último tiempo, prefería trasladarse en Uber para evitar situaciones que le generaran ansiedad o temor.
Sin embargo, la noche de su muerte tenía que llegar a una función de El divorcio del año, la obra que integraba. Según esa versión, no habría conseguido un auto de aplicación a tiempo y habría decidido manejar para cumplir con el compromiso.
La jugada brutal del destino
El detalle vuelve todo más dramático: una mujer que evitaba manejar, que sentía que el auto era una carga y que lo asociaba con miedo, terminó encontrando la muerte justamente después de subirse a uno.
No se trata de buscar explicaciones simples para un hecho devastador. Pero el testimonio instala una idea difícil de sacarse de encima: Ernestina habría intentado cumplir con su trabajo y terminó enfrentándose al miedo que más la perseguía.
Un antecedente que había dejado señales de angustia
Meses antes, la conductora había protagonizado otro episodio vial que también expuso su fragilidad emocional. En ese momento, se habló de nervios, angustia y de una situación que la habría desbordado.
Por eso, el relato de Pouso no aparece aislado. Encaja con una etapa en la que Ernestina parecía estar atravesada por temores, tensiones y una relación cada vez más difícil con el manejo.
El dolor de una muerte que golpea dos veces
La tragedia ya era dolorosa por sí misma. Pero saber que Ernestina le tenía miedo al auto vuelve la historia todavía más cruel.
La conductora se subió a manejar una noche en la que debía ir al teatro. Nunca llegó. Y ese dato, simple y brutal, transforma su final en una escena marcada por el destino, el miedo y una tristeza imposible de ordenar.

