El dolor por la final perdida ante España en el tiempo suplementario caló hondo en todos los argentinos, pero especialmente en el círculo más íntimo del capitán. Luego de una entrega absoluta a lo largo de toda la Copa del Mundo 2026, la imagen de Lionel Messi entre lágrimas al recibir la medalla del segundo puesto conmovió al planeta. En las tribunas del MetLife Stadium de Nueva Jersey, el sufrimiento fue idéntico: Antonela Roccuzzo no pudo ocultar su profunda tristeza tanto por el resultado deportivo como por ver el sufrimiento del “Diez” ante la mirada de miles de hinchas agradecidos.
Una vez concretado el final del partido y tras los emotivos reconocimientos en el campo de juego, la rosarina inició una rápida retirada del recinto deportivo.

Rostros serios y un fuerte operativo de seguridad
Las cámaras lograron captar la primera secuencia de Antonella abandonando las instalaciones del estadio en Nueva Jersey. Escoltada por un estricto cordón compuesto por guardias privados y efectivos policiales montados para evitar el asedio de los espectadores, Antonela se retiró a paso sumamente firme:
- Cara triste y seria: Anto caminó con un semblante de evidente desilusión, vistiendo todavía la camiseta de la Selección que utilizó como cábala inamovible durante todo el certamen.
- La frustración de Mateo: Al lado de su madre marchaba Mateo Messi. El segundo hijo de la pareja reflejó en sus facciones el mismo desencanto y frustración que el resto de los hinchas tras ver truncado el sueño del bicampeonato, en lo que significó la última función mundialista de su papá.
El sostén de Leo en las buenas y en las malas
A lo largo de toda la competencia en Estados Unidos, Antonela Roccuzzo se consolidó una vez más como el pilar emocional indispensable para el capitán de la Scaloneta. Estuvo presente en cada encuentro, celebrando los momentos de máxima euforia y sufriendo en las paradas más difíciles.
Tras el pitazo final del árbitro, y mientras el plantel se paraba con hidalguía frente a la tribuna argentina para pedir disculpas por no haber podido traer la cuarta estrella y agradecer el aliento incondicional, ella acompañó ese doloroso momento desde su palco antes de encarar el regreso. Ahora, mientras Messi hace escala en Miami junto a Rodrigo De Paul para luego instalarse a descansar en su casa de Funes, su familia será el refugio clave para procesar el final de una era inolvidable.

