El capitán del remolcador involucrado en el accidente náutico que terminó con la vida de Mila Yankelevich y otras dos niñas en la Bahía de Biscayne se declaró culpable este martes ante la Justicia de Estados Unidos. El hombre, identificado como Yusiel Lopez Insua, llegó a un acuerdo con la fiscalía para evitar un juicio y aceptó su responsabilidad por la tragedia ocurrida en julio de 2025.
De acuerdo con el Miami Herald, Lopez Insua, de 47 años, compareció ante un tribunal federal y admitió su culpabilidad por el delito de homicidio involuntario por negligencia marítima. Aunque la acusación contemplaba una pena máxima de hasta 10 años de prisión si el caso llegaba a juicio, el acuerdo alcanzado con la fiscalía redujo la condena a un año de cárcel efectiva, seguido por seis meses de arresto domiciliario.

La posibilidad de un acuerdo ya se había anticipado en mayo, cuando el abogado defensor del capitán, Walter Reynoso, explicó que su cliente no deseaba “someter a las familias a un juicio y exponerlas a revivir esta terrible tragedia”. Tras la audiencia de este martes, el letrado volvió a hablar con la prensa y aseguró que Lopez Insua asumió la responsabilidad “por su negligencia criminal en el trágico accidente de barco”, según informó CBS News Miami.
“Mi cliente está profundamente arrepentido de su conducta. Se siente fatal por el dolor y la pérdida inimaginables que sufrieron las tres familias que perdieron a tres hijas muy pequeñas”, expresó Reynoso al salir del tribunal.
Las familias de las víctimas decidieron no asistir a la audiencia en la que el acusado formalizó su declaración de culpabilidad. Sin embargo, algunas de ellas sí planean estar presentes el próximo 13 de octubre, fecha fijada para la lectura de la sentencia.

La tragedia que conmocionó a Miami y a la Argentina
El accidente ocurrió el 28 de julio de 2025 en la Bahía de Biscayne, en Miami. Como consecuencia del impacto murieron tres niñas: Mila Yankelevich, de 7 años, nieta de Cris Morena y Gustavo Yankelevich; la chilena Erin Victoria Ko Han, de 13 años; y Arielle “Ari” Mazi Buchman, de 10 años, integrante de una familia con raíces argentinas.
Las tres menores quedaron atrapadas debajo de la barcaza, entre los restos del velero, y murieron ahogadas. En la embarcación también viajaban un instructor del campamento y otros dos niños que lograron sobrevivir. La Guardia Costera de Estados Unidos confirmó que todos los menores utilizaban chalecos salvavidas al momento del choque.

Qué determinó la investigación
Según la investigación, Lopez Insua conducía un remolcador de 25 pies que empujaba una barcaza de 108 pies de largo y 149 toneladas, cargada con escombros de hormigón provenientes de una obra de demolición en Star Island. La embarcación navegaba rumbo a Di Lido Island, en Miami Beach, atravesando un sector de intenso tránsito náutico cuando embistió un velero Hobie Getaway de 17 pies perteneciente a un campamento del Miami Yacht Club, en el que viajaban cinco niñas junto a un monitor de 19 años.
Las pericias revelaron una serie de graves irregularidades que derivaron en la acusación presentada el 31 de marzo de 2026 por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Entre las pruebas más contundentes figura el análisis del teléfono celular del capitán, que permanecía desbloqueado en el puente de mando mientras navegaba. Los investigadores comprobaron que Lopez Insua utilizaba plataformas de comercio electrónico durante la travesía e incluso registró actividad en los instantes previos y posteriores al impacto.
Además, la visión desde el remolcador estaba parcialmente bloqueada por la propia carga de escombros, la caseta de cubierta y una grúa instalada sobre la barcaza. Aunque había dos tripulantes a bordo, ninguno cumplía funciones de vigía, una obligación básica para este tipo de navegación.

El expediente también sostiene que el capitán había estado cerca de protagonizar otros accidentes en los días anteriores. En el momento del choque, el velero perdió capacidad de maniobra al cruzarse con la barcaza y el monitor que lo conducía se puso de pie para intentar advertir al remolcador, pero sus señales no fueron advertidas a tiempo.
Al presentar la acusación, el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones calificó el hecho como “una pérdida de vidas que pudo haberse evitado” y remarcó que el caso estuvo marcado por el incumplimiento de normas elementales de seguridad marítima.
La investigación fue desarrollada de manera conjunta por el Servicio de Investigación de la Guardia Costera (CGIS), la Guardia Costera de Estados Unidos del Sector Miami y la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC).

