Anto Pane no necesitó demasiado tiempo para convertirse en una de las protagonistas más comentadas de La Casa de los Gemelos 3. La influencer argentina ingresó al reality español y, durante la primera noche de convivencia, protagonizó una escena que hizo estallar las redes: mantuvo relaciones sexuales con Labrador, exfigura de Gandía Shore y uno de los nombres más picantes del casting.
El episodio ocurrió a pocas horas del inicio del programa y quedó rápidamente instalado como el primer gran escándalo de la temporada. La situación fue seguida por una audiencia masiva en vivo, lo que multiplicó el impacto del momento y puso a la argentina en el centro de la conversación digital.
Anto Pane y Labrador: la escena que encendió el reality
La decisión de Anto después de su encuentro con Labrador marcó el tono de su entrada: lejos de bajar el perfil, la influencer eligió jugar fuerte desde el primer día. En un formato pensado para el caos, la exposición extrema y las alianzas fugaces, su movimiento la posicionó como una de las participantes más buscadas y comentadas de la casa.
El dato no pasó desapercibido porque Pane ya llegaba con una imagen mediática construida alrededor de la provocación, las redes y su pasado vinculado al universo de los realities. Esta vez, sin embargo, el impacto fue inmediato: en cuestión de minutos pasó de ser una participante argentina más a quedar en el centro del show.
¡Traición a la patria a un día de la final!
Anto Pane soltó la frase menos esperada en #CasaGemelos: “Me caen mejor los españoles, yo acá me vuelvo gallega”
¿Vos la perdonás o es imperdonable a horas de la final?
¡Dejá tu opinión en los comentarios! pic.twitter.com/Hx1c05v53z— Ezequiel del Antartida (@EzE151a) July 21, 2026
La frase sobre España que incomodó a los argentinos
Pero el momento íntimo no fue lo único que hizo ruido. Anto también soltó una frase que cayó especialmente mal entre muchos argentinos, apenas días después de la final que la Selección perdió ante España en el Mundial 2026: “Me caen mejor los españoles, yo acá me vuelvo gallega”.
La frase mezcló reality, provocación y timing perfecto para el escándalo. En plena sensibilidad mundialista, su guiño hacia los españoles fue leído por muchos usuarios como una chicana innecesaria. Para otros, apenas fue parte del personaje que Pane decidió construir: una participante dispuesta a incomodar, exagerar y ocupar cámara desde el primer minuto.

