El 27 de julio de 2012, Moria Casán viajó a Paraguay para encabezar el Mega Fashion Show en el Centro de Convenciones de la Conmebol, en Luque. Lo que parecía una noche de glamour terminó convertido en uno de los escándalos más recordados de la farándula argentina: el Joyagate, la causa por la desaparición de una gargantilla y aros valuados en alrededor de 80 mil dólares.
Según reconstruyó la prensa paraguaya, las joyas habían sido prestadas por el joyero Juan Armando Benítez Gil para que la diva las luciera durante el evento. El conflicto estalló cuando, finalizado el show, el empresario pidió la devolución y Moria respondió que ya no las tenía consigo.
La noche que pasó del brillo al escándalo
El caso explotó en cuestión de horas. Después del desfile, la denuncia formal activó la intervención policial y judicial. Al día siguiente, la actriz fue demorada en el aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, cuando estaba por regresar a Buenos Aires.
La imagen de Moria detenida en Paraguay recorrió todos los medios y convirtió el episodio en un fenómeno mediático regional.

La detención de Moria y el inicio de una novela judicial
La diva pasó por una comisaría de mujeres en Asunción y luego declaró ante la Justicia paraguaya. Finalmente quedó en libertad, aunque el expediente siguió abierto y también alcanzó a su entorno, incluido su entonces mánager Luciano Garbellano.
“Lo estoy viviendo como un reality”: la frase de Moria y los 9 días presa en Paraguay
Aunque el escándalo comenzó el 27 de julio de 2012, cuando Moria Casán participó de un evento en Paraguay y luego fue denunciada por la desaparición de joyas valuadas en miles de dólares, el capítulo más cinematográfico llegó recién en diciembre de 2015. La diva viajó a Asunción para destrabar la causa judicial y terminó detenida en la cárcel de mujeres Casa del Buen Pastor.
Allí pasó 9 días presa, un dato que con los años se volvió parte central del mito del Joyagate. Lejos de quebrarse públicamente, Moria transformó el episodio en relato propio y dejó una frase perfecta para entender su personaje: “Lo estoy viviendo como un reality”. La definición fue tan Moria como el caso mismo: una mezcla de drama judicial, espectáculo, ironía y supervivencia mediática.
La escena tenía todos los ingredientes de una película: una diva argentina, una denuncia internacional, joyas desaparecidas, cámaras esperando en la puerta, un penal paraguayo y una protagonista capaz de convertir la crisis en show.

La gargantilla que apareció en pedazos y agrandó el misterio
Meses después, la famosa gargantilla de zafiros azules apareció en un sobre, pero rota y en pedazos, lo que sumó otro capítulo insólito a una historia que ya parecía escrita para televisión.
Por qué el Joyagate sigue siendo un clásico de la farándula
A 14 años, el caso sigue vigente porque tuvo todos los ingredientes de un escándalo perfecto: una diva, joyas millonarias, una denuncia internacional, frases memorables, detención, misterio y una cobertura mediática sin descanso.
El Joyagate no fue solo un problema judicial: fue una postal de época. Un capítulo en el que Moria Casán volvió a demostrar que, incluso en el peor momento, podía convertir el caos en espectáculo.
