El violento y confuso episodio protagonizado por Facundo Moyano y Candela Arizaga sumó un giro totalmente inesperado. En medio de la investigación judicial bajo la carátula de lesiones y privación ilegítima de la libertad, el testimonio del encargado del edificio reveló el rol central que tuvo la mascota de la influencer durante los dramáticos minutos en los que la joven corrió fuera de sí por la Avenida del Libertador.
El accionar de la bulldog francés y la intervención de los testigos en la vía pública aportaron datos clave para reconstruir la secuencia previa a la contención policial.
El dramático momento en que soltó a la mascota
Camilo, el encargado del inmueble donde se iniciaron los hechos, relató en el programa A la Barbarossa el instante exacto en que la joven de 23 años se desprendió del animal en plena calle:
“Ella estaba con un perrito y en un momento lo suelta. Yo lo logro agarrar y lo contengo. Me quedé con el perrito. Vi a una persona que estaba tratando de contener a otra que estaba muy mal y evitar que se la lleve puesta un auto”, detalló el trabajador sobre la desesperada reacción de Moyano para protegerla.
Según explicó el testigo, la secuencia duró unos cinco minutos en los que la influencer —descalza y muy alterada— intentó subirse a un colectivo para alejarse del lugar antes de ser interceptada por los efectivos policiales.
De L-Gante a la custodia de los vecinos: la historia de “Mafia”
El suceso derivó en un curioso recorrido para la mascota que presenció el brote psicótico de la joven. Tras ser rescatada por el encargado en la calle, la bulldog francés quedó al cuidado momentáneo de una vecina del edificio hasta que Diego, el chofer de Facundo Moyano, fue a retirarla.
La periodista Pía Shaw reveló al aire que la perra, llamada “Mafia”, perteneció originalmente a Elián Valenzuela (L-Gante) antes de pasar a manos de Candela Arizaga.

