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Preocupación en el Gobierno por la caída en las encuestas de Rogelio Frigerio y su percepción en Entre Ríos

Por Redacción Chisme
De cara a 2027, sectores de La Libertad Avanza, siguen con atención la evolución y la involución de sus principales aliados y potenciales candidatos.
Frigerio Portada

En Entre Ríos comienza a preocupar la percepción de un gobernador que se observa, a priori, distante de la provincia, mayormente ligado a Capital Federal y asociado a una vida social que contrasta con la realidad económica y social entrerriana.

Si algo demostró La Libertad Avanza en las últimas elecciones, fue la capacidad para leer provincia por provincia, diagramando una arquitectura electoral que terminó siendo casi perfecta.

Frigerio jugando al tenis

Por eso, de cara a 2027, en el Gobierno siguen con detenimiento la evolución (y también la involución) de sus potenciales candidatos y principales aliados. Y una de las miradas comienza a posarse sobre Entre Ríos.

En diferentes sectores del oficialismo nacional preocupa la creciente percepción de Rogelio Frigerio como un gobernador asociado a una vida social que contrasta cada vez más con la realidad económica y social de los entrerrianos.

No se trata solamente de gestión: es un problema de imagen y representación. Cenas, reuniones con empresarios, famosos, salidas nocturnas, tenis en clubes exclusivos, imágenes que terminan circulando por las redes sociales, comienzan a construir alrededor del gobernador, una estética de frivolidad difícil de conciliar con una provincia atravesada por la pobreza y las dificultades económicas.

Fotos y videos que circularon a la vista de quien quiera mirar en Instagram, volvieron a alimentar esa percepción por ejemplo en el reciente festejo de cumpleaños de un íntimo amigo de Luciana Salazar (quien asistió al evento) que se llevó a cabo en un ámbito exclusivo de Nordelta y contó con la presencia de invitados de alto poder adquisitivo.

El episodio podría resultar irrelevante tomado aisladamente. El problema político aparece cuando deja de ser leído como una fotografía o video, y comienza a integrarse en una secuencia.

Porque la pregunta que algunos empiezan a formularse dentro del oficialismo nacional no es cuántas veces Frigerio viaja a Buenos Aires ni con quién cena. Es qué imagen termina construyendo esa constante.

Y hay un contraste adicional que en La Libertad Avanza no pasa inadvertido: esa estética aparece en las antípodas de la imagen que Javier Milei intenta construir alrededor de su figura.

El Presidente hizo de su rechazo a la denominada “casta” una de las marcas centrales de su identidad política. Su discurso propone precisamente una ruptura con aquella dirigencia asociada a privilegios, círculos exclusivos, relaciones de poder y una vida alejada de la experiencia cotidiana de quienes gobiernan.

Por eso el problema para Frigerio podría ser doble. Mientras Entre Ríos espera respuestas frente a sus problemas económicos y sociales, comienza a instalarse entre sus críticos la imagen de un gobernador cuya vida parece transcurrir demasiado cerca de la sociabilidad porteña y demasiado lejos de la cotidianeidad provincial.

Luli Frigerio

Y al mismo tiempo esa imagen podría resultar difícil de compatibilizar con la narrativa política de un eventual aliado nacional que construyó buena parte de su identidad prometiendo exactamente lo contrario: terminar con los privilegios y las formas de vida asociadas a la vieja política.

De cara a 2027, en La Libertad Avanza saben que las elecciones no solamente se ganan con gestión. También se ganan -o se pierden- cuando una determinada percepción consigue instalarse.

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