Una escena de la serie sobre la vida de Moria Casán volvió a poner en el centro de la conversación una historia que durante años circuló alrededor de Susana Giménez. Se trata de la versión según la cual mujeres con albinismo vendían parte de su cabello para que fuera utilizado en las extensiones que la diva lucía en sus distintos peinados.
La historia fue abordada este viernes en La mañana con Moria, por eltrece, donde Miguel Romano, histórico peluquero de Susana, confirmó que el relato representado en la ficción “es real”.
Miguel Romano contó cómo conseguían el pelo albino para Susana Giménez
En medio de la entrevista, la hija del peluquero, Paola Romano, tomó el teléfono y aportó detalles sobre la particular forma en que llegaba el cabello a la peluquería. “Las albinas venían solas porque se les pagaba diez veces más el pelo”, contó.
Según explicó, con el tiempo comenzaron a acercarse también hombres con albinismo. Paola aseguró que le llamaba la atención la cantidad de personas que llegaban todas las semanas con el objetivo específico de vender su cabello para utilizarlo en los trabajos destinados a Susana Giménez.
“Estaba asombrada de la cantidad de albinos que venían todas las semanas solamente para venderle pelo a Susana Giménez”, relató.
Miguel Romano, histórico peluquero de Susana, habló en #LaMañanaConMoria sobre “las albinas” de la serie de La One. “Es verdad”, afirmó. pic.twitter.com/xZowLh7XoR
— eltrece (@eltreceoficial) August 21, 2026
¿Cuánto pagaban por el cabello?
Durante la entrevista no se precisó una cifra concreta. Miguel Romano explicó que no recordaba cuánto se pagaba por el cabello y señaló que se trataba de un material que requería tiempo: “Es muy difícil porque tarda mucho el pelo en crecer. Tiene que estar tres años”.
El peluquero también contó que el cabello adquirido se mezclaba con otros para conseguir una mayor cantidad y poder utilizarlo en la confección de las extensiones.
Su hija fue contundente al describir el valor que tenía ese pelo para los trabajos de la diva: “Pagábamos fortuna por ese pelo para Susana”.
Las personas que vendían el pelo sabían que era para Susana
Gustavo Méndez quiso saber si las personas que acudían a la peluquería conocían el destino que tendría el cabello que vendían. Paola Romano respondió que sí estaban al tanto.
“Ya lo sabían porque el runrún corría, entonces venían a venderlo especialmente y nos cobraban bastante, no es que nos regalaban el pelo”, explicó.
Miguel Romano agregó otro detalle sobre las características que debía tener el cabello: tenía que superar los 50 centímetros de largo para poder ser adquirido y posteriormente trabajado.
De esta manera, el peluquero explicó que podía cortarlo y combinarlo con otros cabellos para utilizarlo en los peinados de Susana Giménez.

