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La desgarradora carta de Benjamín Vicuña a su hija Blanca, a 14 años de su muerte: “Viví el dolor más profundo”

Por Federico Vargas
En su relato, el artista destacó la importancia de transmitir el recuerdo de la niña a sus hijos más pequeños.
La desgarradora carta de Benjamín Vicuña a su hija Blanca, a 14 años de su muerte: “Viví el dolor más profundo”

El paso del tiempo no aplaca el dolor, pero sí lo transforma en memoria y homenaje. Este 8 de septiembre, al cumplirse 14 años del fallecimiento de Blanca Vicuña en 2012 tras contraer una bacteria que derivó en una neumonía hemorrágica, Benjamín Vicuña comenzó el día honrando a su primogénita junto a Pampita Ardohain con una postal del recuerdo y una sentida carta abierta.

“Acá estamos. Otro septiembre que espera la primavera. Despierto y el cuerpo duele; dicen que es lo que nos alerta que estamos vivos, el dolor. Viví el dolor más profundo y acá estamos. Pienso: ‘es 8 y se repite como un infinito trágico y bello’. Bello porque estás ahí, en ese infinito y en el pensamiento. Blanca, mi niña que quería volar, hoy guardo algunas fotos para darle lugar a las flores de la primavera que vendrán y necesitan mi luz. Magnolias crecen en mi jardín”, comenzó expresando el actor chileno.

“Reúno a tus hermanos en tu nombre”: mantener viva la memoria

En su relato, el artista destacó la importancia de transmitir el recuerdo de la niña a sus hijos más pequeños:

Hoy reúno a tus hermanos en tu nombre, preguntan de ti y vuelvo a contar una y mil veces quién eras y cómo eras. Hablo de tu mirada, de cómo les decías a los caballos, de tus palabras justas. Por momentos siento que se repiten las anécdotas, pero no se acaban las ganas de recordarte y honrar tu legado”, reflexionó con profunda emoción.

La ausencia como parte de la vida y el homenaje permanente

En el tramo final de su escrito, Vicuña dejó una conmovedora mirada sobre la pérdida, el aprendizaje y la resiliencia familiar:

  • La enseñanza del duelo: “Fuiste un pequeño milagro, iluminaste corazones y despertaste conciencias. Me enseñaste que la muerte es un instante, que la noche pasa y la vida sigue; que incluso la ausencia es parte de la vida”.
  • El conjuro contra el olvido: “Amar y aceptar el silencio y su misterio. Amar el cielo y las preguntas que caen como cuchillos en medio de la noche. Gozar la mañana, los pájaros, la risa y el café. Hoy vuelve septiembre. Acá estamos honrando la vida, diciendo tu nombre una y mil veces como conjuros ante el olvido. Esperando caminar juntos por el desierto florido”.
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