Natacha Jaitt aseguró delante de Chiche Gelblung que podía provocarse un orgasmo sin que nadie la tocara. El conductor no dejó pasar semejante declaración y le pidió que lo demostrara en vivo. Lo que ocurrió después se convirtió en uno de los momentos más explosivos y discutidos de la televisión argentina.
El episodio sucedió en noviembre de 2007, durante una emisión de De dónde vengo, el programa que Chiche conducía los domingos por Canal 26. Hubo respiración controlada, contracciones musculares, tensión en el estudio y una escena que disparó el rating.
La afirmación sexual que Chiche se negó a dejar pasar
Natacha sostenía que podía alcanzar el clímax mediante el control de los músculos vaginales y un ejercicio de respiración. No necesitaba contacto físico ni la participación de otra persona.
Gelblung, siempre dispuesto a transformar una declaración insólita en un acontecimiento televisivo, lanzó el desafío: que lo hiciera frente a las cámaras.
La mediática aceptó. Se concentró, comenzó a respirar de manera diferente y representó el momento ante la mirada del periodista y de toda la audiencia.
El día que Chiche Gelblung le pidió a Natacha Jaitt que tuviera ORGASMO en vivo solo con mirarlo a él Jjsjsjj
QEPD CHICHE.
EN MIS LIBROS… CABRA DEL PERIODISMO Y DEL SHOW ARGENTO. pic.twitter.com/Qmr0WVQ44w— Señorita M0skigna Fan (@ladymoskigna) September 9, 2026
El orgasmo en vivo que hizo estallar el rating
La escena duró apenas unos minutos, pero resultó suficiente para instalar a Natacha definitivamente en la televisión argentina.
El segmento produjo un pico de audiencia. La provocación estaba servida: una mujer hablando abiertamente de su placer y un conductor que se animaba a llevar la experiencia hasta sus últimas consecuencias.
En una televisión que todavía imponía fuertes límites al discurso sexual femenino, Jaitt convirtió su cuerpo y su desparpajo en una declaración de principios.
¿Fue verdadero o estuvo actuado? La duda que nunca se resolvió
Nunca pudo comprobarse si Natacha realmente tuvo un orgasmo o si construyó una actuación perfecta para la cámara.
La propia cobertura posterior dejó abierta esa pregunta. Sin embargo, para Chiche la discusión sobre su autenticidad resultaba secundaria: había conseguido una escena imprevisible, incómoda y destinada a convertirse en un título nacional.
El momento resumía su método televisivo. Detectaba una frase extraordinaria, desafiaba al entrevistado a sostenerla y dejaba que la tensión hiciera el resto.
De Gran Hermano España al estudio más caliente de la Argentina
Natacha no era una desconocida. Había participado de Gran Hermano en España, trabajado en Crónicas marcianas y conducido contenidos sexuales para Playboy TV.
Al regresar al país se presentaba como una “erotóloga”, una definición creada a partir de su experiencia personal. Ella diferenciaba su estilo del de Alessandra Rampolla: consideraba que su mirada era más carnal, explícita y callejera.
Pero fue aquella demostración frente a Gelblung la que terminó de convertirla en un fenómeno local.
La llamada de Sofovich que cambió todo después del escándalo
El orgasmo televisado tuvo una consecuencia inmediata. Gerardo Sofovich la convocó para protagonizar Caliente, la revista teatral que se presentó durante el verano de 2008 en el Lorange.
Después llegaron Bailando por un sueño, nuevas entrevistas y sus propios espacios en televisión. Aquella noche con Chiche funcionó como el empujón definitivo para su carrera en la Argentina.
Natacha encontró una pantalla donde podía mostrarse sin filtros. Chiche encontró a una entrevistada capaz de llevar cualquier propuesta mucho más lejos de lo imaginado. Juntos fabricaron una escena que hoy probablemente arrasaría en las redes, pero que en 2007 consiguió algo todavía más difícil: paralizar la televisión en vivo.

