La despedida de Chiche Gelblung dejó una imagen tan dolorosa como llamativa. El vehículo que trasladó sus restos hasta el Cementerio de La Tablada no era negro, como suele ocurrir en la Argentina, sino de un tono blanco perlado o plateado claro.
La elección despertó preguntas por tratarse de un color muy poco habitual en los cortejos fúnebres. Sin embargo, hasta el momento, la familia y la empresa encargada del servicio no informaron que existiera un significado especial.
El color que rompió con la imagen tradicional del luto
Los coches fúnebres negros están asociados históricamente con la sobriedad y el duelo, pero no existe una regla que obligue a utilizar ese color.
Actualmente, algunas empresas ofrecen unidades blancas, grises o plateadas como parte de la modernización de sus flotas. Incluso la funeraria municipal de Madrid incorporó coches blancos para brindar alternativas más personalizadas y adaptar el servicio a los cambios culturales.
¿Fue una señal vinculada con la tradición judía?
La despedida se realizó en una sala velatoria de la AMIA, donde el gran rabino Eliahu Hamra leyó salmos antes de la partida. Sin embargo, ninguna información oficial relacionó el color del vehículo con el rito judío.
⚫ CHICHE GELBLUNG: SALE EL CORTEJO FÚNEBRE HACIA EL CEMENTERIO DE LA TABLADA
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— América TV (@AmericaTV) September 9, 2026
La explicación más probable del coche blanco o plateado
Todo indica que pudo tratarse simplemente del modelo disponible dentro de la flota funeraria o de una elección estética realizada para el servicio. Además, una pintura plateada puede verse casi blanca según la iluminación y las cámaras.
El último recorrido rumbo a La Tablada
El cortejo salió pasadas las 15 desde la calle Loyola, en Villa Crespo, con las coronas por delante y el vehículo que llevaba el féretro detrás. Su destino fue el Cementerio de La Tablada, donde descansan los restos del maestro del periodismo.
El legado imborrable de Chiche Gelblung en el periodismo argentino
Más allá del llamativo detalle del coche fúnebre, el último viaje de Chiche Gelblung marcó la despedida de uno de los periodistas más influyentes y disruptivos de la televisión argentina. Durante décadas convirtió la curiosidad en un método de trabajo, llevó investigaciones, personajes desconocidos y fenómenos populares al centro de la pantalla, y construyó una forma de comunicar que rompió todos los moldes.
Programas como Memoria, Edición Chiche y Chiche no perdona llevaron su sello: preguntas directas, títulos impactantes y una capacidad única para detectar aquello que podía conmover, incomodar o fascinar a la audiencia. Su estilo generó polémicas y cuestionamientos, pero también creó escuela y modificó para siempre la manera de contar las noticias en televisión.
Gelblung trabajó hasta pocos días antes de su última internación. Su muerte, a los 82 años, cerró una trayectoria extensa, aunque dejó vivo un legado reconocible en varias generaciones de periodistas: buscar la historia escondida, encontrar el detalle que nadie había visto y lograr que el público no pudiera cambiar de canal.

