LAM alcanzó los 2500 programas y confirmó su lugar como uno de los ciclos más importantes del espectáculo argentino. Conducido por Ángel de Brito, el formato atravesó dos canales, numerosos cambios de horario y casi 200 panelistas, pero conservó una fórmula que terminó transformándose en una marca propia: primicias, cruces en vivo, humor, información y una fuerte conexión con las redes sociales.
El programa nació como Los Ángeles de la Mañana y, más de una década después, convirtió sus iniciales en sinónimo de chisme. “La gente dice ‘LAM’ cuando tiene una información”, destacó Yanina Latorre durante uno de los aniversarios del ciclo.
El comienzo de LAM y una decisión que cambió todo
Los ángeles de la mañana debutó el 2 de mayo de 2016 en la pantalla de El Trece. El proyecto surgió después del paso de Ángel de Brito por El diario de Mariana y fue elegido por Adrián Suar frente a otra propuesta que contemplaba un magazine conducido junto con Pampita.
La idea original incluía un panel mixto de figuras. Sin embargo, Suar sugirió que el periodista estuviera acompañado exclusivamente por mujeres. Así nacieron “las angelitas”, una identidad que terminaría siendo inseparable del programa.
El ciclo se emitía inicialmente de 11 a 12.30 y debía competir dentro de una franja históricamente difícil para el canal. Incluso Jorge Lanata le habría anticipado a Yanina Latorre que el proyecto podría tener problemas. El pronóstico quedó completamente pulverizado.
Quiénes fueron las primeras angelitas
El panel original estuvo integrado por Yanina Latorre, Andrea Taboada, Analía Franchín, Nancy Pazos, Carmela Bárbaro, Noelia Antonelli, Miriam Lanzoni y Mercedes Martí. Poco después se sumó Nequi Galotti.
Yanina y Taboada se convirtieron en dos de las figuras más identificadas con el formato. Sus opiniones, internas y enfrentamientos excedieron la pantalla y alimentaron durante años la agenda del espectáculo.
Por las sillas de LAM también pasaron Mariana Brey, Karina Iavícoli, Cinthia Fernández, Lourdes Sánchez, Graciela Alfano, Evelyn von Brocke, Maite Peñoñori, Pía Shaw, Fernanda Iglesias, Estefanía Berardi, Nazarena Vélez, Marixa Balli, Marcela Feudale, Matilda Blanco y muchas otras periodistas y figuras.
El final en El Trece que terminó abriendo una nueva era
La primera etapa concluyó en diciembre de 2021, después de seis temporadas en las mañanas de El Trece. Lo que parecía el final definitivo terminó convirtiéndose en una transformación decisiva.
El 8 de marzo de 2022, Ángel de Brito desembarcó en América TV. El ciclo acortó oficialmente su nombre a LAM, abandonó la mañana y pasó al prime time, inicialmente desde las 20.
La mudanza modificó el ritmo del programa. Dejó de funcionar solamente como magazine matutino y se convirtió en una especie de noticiero nocturno de la farándula, preparado para reaccionar en vivo ante cualquier escándalo.
Las primicias que marcaron el pulso del espectáculo
Durante sus 2500 emisiones, LAM siguió minuto a minuto algunos de los conflictos más fuertes de la farándula argentina. La crisis entre Wanda Nara, Mauro Icardi y la China Suárez, conocida como WandaGate, encontró allí una cobertura diaria cargada de mensajes, audios y testimonios.
El programa también confirmó la separación de Pampita y Roberto García Moritán, expuso las conversaciones que desataron la ruptura de Federico Bal y Sofía Aldrey y siguió las crisis de parejas como Gimena Accardi y Nicolás Vázquez, Eva Bargiela y Facundo Moyano, además de innumerables romances, embarazos y divorcios.
Su gran diferencial fue conseguir que los protagonistas respondieran en tiempo real. Muchas veces, una información lanzada al comienzo del programa encontraba confirmación, desmentida o un nuevo escándalo antes del cierre.
Los enfrentamientos que también hicieron historia
LAM entendió rápidamente que las internas del panel podían resultar tan atractivas como las noticias externas. Las peleas entre Yanina Latorre y Nancy Pazos, los choques con Andrea Taboada, las diferencias con Estefanía Berardi y las discusiones protagonizadas por Fernanda Iglesias, Marixa Balli o Cinthia Fernández se transformaron en momentos emblemáticos.
Ángel de Brito construyó su conducción alrededor de esa tensión. Permitió que sus panelistas se enfrentaran, pero mantuvo el control del ritmo y utilizó la ironía para pasar de una discusión feroz a una primicia.
De las angelitas a las suricatas: la expansión digital de LAM
Con el crecimiento de las redes aparecieron las “suricatas”, encabezadas en distintas etapas por Pepe Ochoa y Fefe Bongiorno. Su trabajo permitió incorporar información digital, reacciones en vivo y material publicado por los famosos mientras el programa estaba al aire.
LAM también consiguió desarrollar un lenguaje propio. Sus placas, sus enigmáticos, el clásico “tenemos una bomba”, los apodos de sus integrantes y el uso permanente de X e Instagram transformaron al público en una parte activa del ciclo.
El Martín Fierro que coronó una década de resistencia
En 2026, LAM ganó el Martín Fierro como mejor programa de interés general. Al recibir el premio, Ángel de Brito resumió la magnitud del recorrido: más de una década, 2500 emisiones y cerca de 200 panelistas.
El reconocimiento llegó después de sobrevivir a cambios de canal, horarios, equipos y hábitos de consumo. Su verdadero logro fue mantenerse como generador de agenda cuando gran parte de la conversación sobre famosos se trasladó a las redes.
Con 2500 programas cumplidos, LAM ya no es solamente un ciclo de espectáculos. Es una marca instalada en la cultura televisiva argentina y una usina de noticias capaz de convertir una frase, un mensaje o una silla vacía en el escándalo del día.





