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Cuando la admiración se convierte en obsesión: el drama de los famosos argentinos acosados por sus fans

Por Redacción Chisme
El caso de Homero Pettinato en OLGA reavivó una oscura trama de fans que llegaron al límite de acosar y lastimar a sus ídolos. Un repaso de los casos más resonantes.
Homero Pettinato en OLGA

Un hombre apareció frente al estudio de OLGA mientras Homero Pettinato estaba al aire y, según denunció el conductor, le hizo un gesto de amenaza de muerte. Hasta entonces, el hostigamiento que decía recibir de esa persona llegaba por redes sociales. Verlo a pocos metros del lugar donde trabajaba cambió la dimensión del problema.

Su historia reavivó otros casos del espectáculo argentino. Lali Espósito encontró una declaración posesiva escrita dentro de su estudio de grabación. Celeste Cid recibió cartas perturbadoras desde la adolescencia. Adrián Suar quedó vinculado a una investigación por amenazas contra decenas de lugares relacionados con sus producciones.

Cada episodio tiene circunstancias distintas y no todos llegaron a la misma instancia judicial. Pero los relatos muestran cómo una persona puede pasar de buscar contacto con una figura pública a seguir sus movimientos, aparecer en su trabajo o involucrar a su familia.

Homero Pettinato y Sofía Gonet: el hombre que apareció frente al estudio de OLGA

Pettinato contó que un hombre al que reconoce por los mensajes intimidatorios que recibe desde hace unos dos años se paró frente al ventanal del estudio. Según su relato, lo miró, se pasó un dedo por el cuello y se fue. El conductor interpretó el gesto como una amenaza de muerte y realizó una denuncia.

Sofía Gonet, expareja de Homero, aseguró que esa misma persona la hostiga desde hace una década. El caso adquirió otra gravedad para ambos cuando el hombre dejó de ser una presencia en las redes y se presentó físicamente en el lugar de trabajo del conductor.

Roberto Pettinato y Tamara: el acoso que la familia ya había vivido

A raíz de lo ocurrido con su hermano, Tamara Pettinato recordó que su padre, Roberto, también atravesó episodios inquietantes. Según contó, había personas que esperaban en la puerta de su casa, intentaban entrar o se presentaban durante las grabaciones. Mencionó incluso a una que llevaba un cuchillo y fue retirada por seguridad.

Tamara también habló de su propia experiencia: un hombre concurría reiteradamente al canal donde trabajaba y le enviaba mensajes en los que interpretaba sus movimientos frente a cámara como señales dirigidas a él. Para la conductora, la exposición en redes volvió más fácil que esas ideas se transformen en contacto directo y amenazas.

Adrián Suar: una investigación por amenazas que alcanzó a unos 30 lugares

En agosto de 2026, una exdocente identificada como M.S. fue detenida en una causa por amenazas de bomba dirigidas a lugares vinculados con producciones de Suar. Entre los objetivos mencionados estaban salas donde se exhibía Yo, Narciso y el Multiteatro. También figuraba el Hospital Garrahan.

Las amenazas alcanzaron a unos 30 objetivos y motivaron inspecciones de la Policía Federal, que no halló explosivos. En la vivienda de la mujer encontraron un afiche de Yo, Narciso con la cara del actor recortada. Posteriormente fue internada en el Hospital Moyano, mientras la Justicia continuaba evaluando su situación.

El día que intentaron apuñalar a Suar en la puerta de Pol-Ka

Mucho antes, en 2002, el productor había sufrido un ataque a plena luz del día. Un hombre se le abalanzó con un cuchillo cuando estaba por entrar a las oficinas de Pol-Ka, en la calle Jorge Newbery. La rápida intervención de personal de seguridad y de un policía evitó que resultara herido.

Suar denunció que no conocía al agresor. Los investigadores no establecieron entonces si había intentado robarle o lastimarlo por otro motivo. Es un antecedente de violencia contra el actor, aunque no hay elementos para presentarlo como el ataque de un fan.

Lali Espósito: “Sos mía” escrito en la escenografía de Casi Ángeles

Lali tenía 18 años y grababa Casi Ángeles cuando el equipo de producción comenzó a advertirle sobre un joven que aparecía cerca del estudio. Una madrugada, el hombre ingresó al lugar y escribió mensajes para ella con aerosol sobre la escenografía. Entre ellos había una frase que la cantante recordó años después: “Lali, sos mía”.

Al intentar escapar de la seguridad, el joven saltó desde un techo y se fracturó una pierna, según relató la artista. Después se dictó una restricción de acercamiento. A Lali le entregaron una foto para que pudiera reconocerlo y evitar el contacto si volvía a verlo.

Arnaldo André: cuatro años de persecución que llegaron hasta su familia

Arnaldo André contó en su autobiografía que una admiradora lo persiguió durante cuatro años a partir de 1974. La mujer comenzó a escribirle, aparecía donde él trabajaba y lo seguía en un auto. El actor dijo que el miedo llegó a modificar su rutina.

El momento más perturbador fue cuando la mujer buscó a familiares suyos en el colegio y se presentó como amiga de André. Él intentó acudir a la Policía, pero recordó que sus planteos fueron recibidos con burlas. La persecución terminó cuando viajó a Venezuela por un compromiso laboral.

Celeste Cid: regalos perturbadores desde los 15 años y un segundo botón antipánico

La historia de Celeste Cid empezó en la adolescencia. Según contó, una persona enviaba a su trabajo cajas con fotos recortadas, cartas y preservativos usados. Con el paso del tiempo, las redes sociales volvieron a ser una vía de contacto y el hostigamiento se intensificó.

La actriz denunció amenazas y obtuvo una restricción de acercamiento en Argentina. También relató que esa persona se presentó en una feria del libro en Uruguay, donde la medida no tenía alcance. La policía logró identificarla antes de que llegara a la sala en la que Cid presentaba su libro. Para entonces, la actriz ya había recibido un segundo botón antipánico.

Cris Morena: una denuncia, una restricción y una tobillera electrónica

Cris Morena denunció a un hombre al que señaló por merodear su domicilio y esperar cerca de sus oficinas. El caso se remontaba a 2020 y volvió a tomar impulso después de un nuevo episodio que la llevó a acudir otra vez a la Justicia.

Según la información difundida sobre la investigación, se ordenó una restricción de acercamiento y la colocación de una tobillera electrónica. Durante un allanamiento también se encontraron fotografías de la productora y mapas. La medida judicial muestra hasta qué punto había escalado una situación que se extendió durante años.

Pablo Echarri: las amenazas que apuntaron a Nancy Dupláa

En 2002, una mujer obsesionada con Pablo Echarri consiguió su teléfono y comenzó a llamarlo. De acuerdo con la reconstrucción del caso, las amenazas se dirigían también a Nancy Dupláa. Luego empezó a aparecer cerca de la casa de los actores.

El episodio más grave ocurrió cuando se acercó a Echarri en la calle y le aseguró que llevaba vidrios rotos con los que podía lastimar a Nancy. El actor hizo la denuncia y la mujer fue detenida. La persecución había dejado de afectarlo solo a él: su pareja también estaba en el centro de las amenazas.

Araceli González, Adriana Salgueiro y Jorge Rial: el miedo llegó a la casa

Araceli González vivió un momento tenso cuando un hombre ingresó al country donde vive para conocerla. Fabián Mazzei intervino y la policía lo retiró, pero el hombre regresó horas más tarde. La actriz aclaró que no había actuado con violencia; lo inquietante fue su insistencia en verla pese a que le pedían que se fuera.

Adriana Salgueiro contó que recibió amenazas de muerte por redes sociales y que dos personas intentaron entrar a su antiguo departamento. La Justicia le entregó un botón antipánico.

Jorge Rial recordó a una admiradora que lo seguía cuando salía a comer con familiares o compañeros. Una vez, según relató, la mujer lo esperó a la salida del canal e intentó abrir la puerta de su auto mientras estaba en movimiento.

Agustina Peñalva, Nazarena Di Serio y Floppy Tesouro: cuando sabían dónde encontrarlas

La periodista Agustina Peñalva denunció a un hombre que, según su relato, pasó de escribirle por redes a aparecer en un restaurante, un gimnasio y el estadio de San Lorenzo mientras ella trabajaba. Tras un forcejeo en la cancha, volvió a denunciarlo y recibió un botón antipánico.

Nazarena Di Serio comenzó a recibir regalos en el canal, entre ellos un cuadro armado con fotos de su entorno cercano. Hizo una denuncia y también recibió un botón antipánico. Floppy Tesouro, en tanto, recordó los mensajes de un hombre que conocía el recorrido que hacía en auto. Saber que alguien seguía sus movimientos convirtió cada salida del trabajo en un momento de temor.

Las historias abarcan épocas y medios distintos. El punto que comparten es concreto: la insistencia continuó después de que la persona famosa dejara de responder o intentara poner distancia. En varios casos, recién cuando el perseguidor apareció en una casa, un estudio o un evento público, el peligro que las víctimas venían describiendo se volvió visible para los demás.

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