Hay noticias que logran paralizar a los televidentes y generan un profundo impacto debido al cariño que se gana la gente que está del otro lado de la pantalla. En las últimas horas, el reconocido cronista y periodista de TN, Santiago Martella, conmocionó a todos al revelar que debió atravesar un delicado problema de salud tras sufrir un microinfarto a los 45 años.
A través de una sentida publicación en sus redes sociales, el movilero —siempre caracterizado por su calidez y cercanía con la gente— compartió una imagen desde la habitación del sanatorio donde permaneció internado y relató cómo vivió este duro traspié que lo obligó a frenar de golpe su rutina.

“Una noticia que no figuraba en mis planes”: el relato de la internación
Con total honestidad, Martella abrió su corazón para describir la incertidumbre que se apodera de uno cuando el cuerpo dice basta de manera inesperada:
“Hace un mes, esta era mi realidad. Una habitación de sanatorio, una vía en el brazo y una noticia que no figuraba en mis planes: había tenido un microinfarto. Pasaron estudios, médicos, preguntas y unas cuantas horas en las que el tiempo se mide de otra manera”, comenzó expresando sobre aquel duro momento en el hospital.
Si bien reconoció que por fortuna el cuadro médico comenzó a encarrilarse de la mejor manera, admitió que el verdadero desafío empezó al traspasar las puertas de la clínica y enfrentarse al espejo de la realidad cotidiana.
El regreso a la rutina y la reflexión sobre la salud
Tras un mes de recuperación estricta, el periodista regresó paulatinamente a sus labores en el canal y a sus hábitos habituales, aunque con otra perspectiva de la vida:
- El proceso posterior: “Por fortuna viene saliendo todo bien. Aunque vino lo más difícil de explicar: volver a la vida cotidiana sabiendo que algo había pasado, aunque por afuera casi nada hubiera cambiado”, reflexionó.
- El día a día: “Un mes después, estoy bien. Volví al trabajo, a mis rutinas, a entrenarme de a poco y a esas pequeñas cosas que antes hacía sin pensar. A buscar el equilibrio”.
Lejos de buscar moralejas forzadas o frases hechas de autoayuda, el cronista cerró su mensaje con una profunda valoración de lo cotidiano: “No siento que tenga una gran enseñanza para transmitir. Tampoco creo que haya que convertir cada susto en una frase motivacional. Simplemente quería compartir esta foto porque forma parte de un mes que no me voy a olvidar, porque desde ahora define quién soy. Y porque algunas veces estar bien no es poco. Es muchísimo“.





