Sergio Urribarri pidió que rezaran por él durante una visita del sacerdote Rubén Melchiori a la cárcel de Gualeguaychú. El capellán contó que encontró al exgobernador de Entre Ríos atemorizado y describió el impacto del encierro: “Es espantoso el sufrimiento que tiene”.
El encuentro ocurrió en la Unidad Penal N.º 9, conocida como El Potrero, donde está alojado después de que quedara firme su condena a ocho años de prisión por corrupción. El religioso habló de su situación cotidiana, del acompañamiento espiritual que solicitó y de los otros condenados con quienes se encontró.
El capellán lo encontró con miedo y recibió un pedido de oración
Melchiori relató la visita en una entrevista con Daniel Van Der Beken para Parte Diario, por Radio 2820. “Yo lo encontré con mucho miedo”, aseguró sobre el estado de ánimo del dirigente.
Consultado por lo que Urribarri le había solicitado, respondió: “Que rece”. Según explicó, el exmandatario le transmitió que conversar con él le hacía bien.
El sacerdote adelantó que tenía previsto regresar el viernes para compartir otro momento de charla y oración. Su descripción se centró en lo que observó durante el encuentro.
Cómo estaba alojado Urribarri y quiénes lo acompañaban
Durante la visita, el capellán también se encontró con Pedro Báez y Juan Pablo Aguilera, cuñado del exgobernador. Los tres habían sido trasladados desde la Unidad Penal N.º 1 de Paraná.
De acuerdo con su relato, Urribarri compartía inicialmente habitación con Aguilera, mientras Báez ocupaba otra. El cura mencionó un posible cambio hacia un sector más apartado, aunque lo expresó como una información sobre la que no tenía certeza.
Melchiori explicó que su condición de capellán le permite acercarse a los espacios donde permanecen los internos.
La condena a ocho años quedó firme tras el rechazo de la Corte
El Ministerio Público Fiscal de Entre Ríos informó el 3 de septiembre que la Corte Suprema desestimó los recursos presentados y quedó firme la sentencia del 7 de abril de 2022.
Para Urribarri, la pena comprende ocho años de prisión efectiva, inhabilitación absoluta perpetua y multa. Báez y Aguilera recibieron seis años y seis meses de cárcel, además de inhabilitación y multa.
La situación judicial cambió respecto de enero de 2025. Entonces, el Superior Tribunal provincial había revocado una medida de prisión preventiva porque la condena todavía no estaba firme y no se había acreditado suficientemente el riesgo de fuga. Aquella resolución no implicó una absolución.
El sacerdote separó su acompañamiento de la discusión judicial
El religioso dejó claro que su tarea consiste en acompañar a las personas detenidas y a sus familias, sin evaluar las responsabilidades penales.
Su testimonio describe cómo encontró al exmandatario dentro del penal. La condena, en cambio, ya atravesó las instancias judiciales que determinaron su firmeza y el cumplimiento efectivo de la pena.





