El demoledor testimonio de Valentín Yankelevich sobre el calvario de violencia física y psicológica que sufrió durante su niñez junto a su hermano Franco en manos de su padre, Darío Giordano, sigue sumando aristas sumamente sensibles. Tras el fallecimiento de Romina Yan, el hogar familiar se convirtió en un escenario hostil que desembocó en una dura batalla legal y en el posterior traslado de los dos varones a la residencia de su abuelo materno, Gustavo Yankelevich.
En medio de ese dramático proceso, quien quedó en una posición de extrema vulnerabilidad fue Azul, la menor de los tres hermanos, quien en aquel entonces permaneció bajo el mismo techo junto a su progenitor.

El dolor de la soledad y la partida de sus hermanos
Durante su mano a mano con Tatiana Schapiro para Infobae, el joven piloto de automovilismo profundizó sobre el impacto emocional que significó para la pequeña ver partir a sus hermanos mayores. “Fue duro al principio. Para ella fue muy duro. Siempre nos entendió, siempre supo por qué nos fuimos. Pero al principio, cuando ella era muy chiquita, sentía que la habíamos dejado sola, digamos”, confesó con crudeza sobre la tristeza que invadió a la niña en aquellos años.
Según reveló en su momento Gustavo Yankelevich, la dinámica con Azul no estuvo atravesada por los mismos episodios de violencia física que padecieron Franco y Valentín, aunque el clima de tensión constante y el distanciamiento de sus pares dejaron una marca profunda en su crianza.
“Tenemos una relación espectacular”: el vínculo inquebrantable hoy
Pese a los años de distancia física y al hecho de que Azul eligió radicarse en los Estados Unidos para cursar sus estudios universitarios orientados al ámbito audiovisual, el lazo afectivo entre los hijos de Romina Yan logró sanar y consolidarse con una fuerza admirable:
“Con mi hermana a día de hoy tenemos el mejor vínculo. Hasta te diría que mejor que capaz que hermanos que viven toda su vida juntos. Después nos terminó entendiendo y hoy tenemos una relación espectacular”, remarcó Valentín con orgullo.





