Un desopilante e íntimo ida y vuelta entre Estefanía Pasquini y Alberto Cormillot acaparó la atención en la pantalla de Cuestión de peso (El Trece). Lo que comenzó como un juego de misterio propuesto por el conductor Mario Massaccesi en torno a los sobres de eliminación del programa derivó rápidamente en una confesión conyugal que dejó al descubierto los códigos de privacidad de la pareja.
Al notar que el reconocido médico manejaba información clasificada sobre la competencia, Massaccesi intentó indagar a través de Pasquini: “¿Vos sabés algo, que sabés todo de la vida de Alberto?”. Lejos de seguirle la corriente, la nutricionista abrió una inesperada puerta: “A mí hay cosas que no me cuenta”.
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“Una vez sí”: la confesión del médico y el motivo detrás del control
Rápido de reflejos, el conductor fue directo al hueso y consultó si ella acostumbra espiarle los dispositivos móviles. Aunque Estefanía intentó desestimar la práctica, su propio marido la mandó al frente sin titubear. “Una vez sí”, disparó Alberto con una sonrisa pícara, dejando en evidencia a su esposa frente a las cámaras. Visiblemente sonrojada, la profesional de la salud aclaró de inmediato las razones de su accionar: “Era por algo noble”, se defendió.
Cuando Massaccesi se ilusionó con la aparición de algún romance clandestino o un escándalo sentimental, Pasquini pinchó el globo con una explicación médica: “Pensé que no me estaba contando algo de unos resultados de unos estudios. Me encontré con que me decía la verdad”.
El reclamo de Massaccesi y el cerrojo a la computadora
La revelación desató las quejas humorísticas del presentador, quien esperaba encontrar un culebrón al aire: “No, qué aburrido. Nosotros queremos cachengue, queremos porquería. Un poquito de diversión, es viernes”, protestó entre risas.
Para rematar el momento, el periodista quiso saber si la nutricionista aprovechaba descuidos en la computadora personal de su esposo para leer correos electrónicos. “¡Me la cierra!”, lanzó Estefanía sin vueltas, confirmando que si bien logró franquear la clave del celular para chequear su estado de salud, Cormillot mantiene un férreo cerrojo sobre su notebook y no deja rastro alguno a la vista.





