Desde que Elina Costantini llegó a la vida de Eduardo Costantini, el empresario habría experimentado un cambio que, según personas de su entorno, no pasó inadvertido. La pareja se casó en 2020, después de desafiar prejuicios y rumores sobre su relación, y hoy comparte la crianza de Kahlo Milagro, su hija de un año y medio. Sin embargo, quienes conocen al fundador del MALBA aseguran que ya no es el mismo de antes.
Una de las primeras personas en advertir esa transformación habría sido Teresa, su exesposa, de quien se divorció en la década del noventa y con quien mantuvo durante años un vínculo cordial y cercano. De acuerdo con las versiones que circulan sobre la relación familiar, la llegada de Elina habría marcado un antes y un después en esa dinámica. A la modelo mendocina, de 36 años, algunos se lo atribuyen en privado y otros lo expresan públicamente, entre ellos la madre de los hijos del empresario.
En los últimos meses, el conflicto entre ambos sumó nuevos capítulos. Costantini le habría exigido a su expareja que dejara de utilizar su apellido y ahora trascendió otro pedido que involucra a la familia: que retire los restos de sus padres del panteón familiar. Desde el entorno del empresario, según la información difundida, sostienen que la iniciativa habría partido de su actual esposa. “Es idea de Elina”, aseguran, en referencia a una presunta intención de la modelo de hacer valer su posición incluso en una cuestión tan delicada como esa.
En ese contexto, durante una emisión de SQP se conoció una versión que generó sorpresa en el estudio. Mientras los panelistas debatían sobre el pedido relacionado con los restos de los padres de Costantini, Nico Peralta leyó en vivo un mensaje que recibió recientemente y que apuntaba a un supuesto sistema de vigilancia sobre el empresario, de 80 años.
La versión sobre los micrófonos y las cámaras en el MALBA
El mensaje que compartió Peralta hacía referencia a una presunta instalación de dispositivos de vigilancia en el ámbito laboral de Costantini. “Alguien que conoce mucho este entorno, afirma que Elina habría instalado micrófonos y cámaras de seguridad en la oficina de la secretaria de Eduardo, en el MALBA, para controlar absolutamente todos los movimientos de su marido”, leyó el periodista al aire.
La afirmación dejó en silencio a los integrantes del programa y sumó una nueva dimensión a las versiones sobre la dinámica de la pareja. Según el relato que llegó al ciclo, el supuesto control no se limitaría a las actividades cotidianas del empresario, sino que también alcanzaría su entorno de trabajo. De todos modos, se trata de una acusación difundida en televisión que no fue acreditada de manera independiente en la información proporcionada.
💥 EDUARDO COSTANTINI LE PIDIÓ A TERESA QUE SAQUE A SUS PADRES DEL CEMENTERIO
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— América TV (@AmericaTV) October 19, 2026
La revelación se conoció mientras continuaba la discusión sobre los pedidos que Costantini habría realizado a su exesposa. Así, la polémica pasó de las decisiones vinculadas con el apellido y el panteón familiar a una versión que involucra la privacidad del empresario dentro de una institución que forma parte de su trayectoria profesional. Por el momento, no se aportaron más detalles sobre los supuestos dispositivos ni sobre quién habría podido comprobar su existencia.
Los bloqueos en las redes sociales que sorprendieron a los amigos de Nordelta
Las versiones sobre un presunto control también alcanzaron la actividad de Costantini en las redes sociales. Según contó Fernanda Iglesias, Elina tendría influencia sobre las cuentas que sigue su marido y sobre las personas que permanecen fuera de esa lista. La panelista señaló que, más allá de las publicaciones que realiza el empresario, habría indicios de que alguien decide a quién mantiene entre sus contactos y a quién deja de seguir o bloquea.
Iglesias vinculó esa situación con un episodio reciente que habría involucrado al grupo de amigos con el que Costantini solía reunirse para jugar al golf en Nordelta. Según reconstruyó la periodista en Puro Show, el empresario habría manifestado su intención de retomar esos encuentros porque pasaba mucho tiempo con su esposa.
“Hace poquito dice, ´voy a ir a jugar al golf con mis amigos del golf de Nordelta, porque estoy todo el día con Elina´”, relató la panelista al recrear la conversación. Después, contó que Costantini habría disfrutado de la reunión y expresado sus ganas de volver a encontrarse con el grupo. “Y el bueno de Eduardo la pasa tan bien que les dice a sus amigos, ´che, qué divertido esto, me gusta, volvamos a vernos. ¿Por qué no nos hablamos y nos encontramos de nuevo?´”, continuó.
Sin embargo, la respuesta que habría recibido de sus compañeros de golf llamó la atención de Iglesias. “¿Qué le dicen sus amigos del golf? ´Pero, Eduardo, ¡si nos tenés bloqueados a todos!´”, relató sobre el intercambio que, según su versión, habría ocurrido en estos días. A partir de ese episodio, la periodista planteó sus sospechas sobre una posible intervención de otra persona en las redes del empresario: “Sospechamos que ahí hay una mano que bloquea, bloquea, bloquea. Es muy fuerte esto. Yo me puse a mirar”.
La panelista explicó que decidió revisar la lista de cuentas que sigue Costantini para observar quiénes figuraban entre sus contactos. Según describió, encontró muy pocos perfiles, en su mayoría pertenecientes a empresas y museos, además de dos o tres amigos. Iglesias señaló que consultó a algunas de esas personas, aunque no obtuvo respuesta.
“Yo no sé si volvió a incorporarlos. Hay dos profesores de golf y otros tres que solo son seguidos por Constantini, que es obvio que son amigos de él”, agregó. A partir de esa revisión, la periodista dejó planteada la sospecha de que alguien podría estar interviniendo en la actividad digital del empresario y en la selección de las personas que sigue.
De esta manera, las versiones sobre la relación entre Eduardo Costantini y Elina sumaron nuevos elementos en dos frentes: por un lado, la supuesta vigilancia en el ámbito laboral y, por el otro, los presuntos bloqueos que habrían sorprendido a sus amigos de Nordelta. Hasta el momento, las afirmaciones difundidas en los programas de televisión no permiten establecer de manera independiente que esas situaciones hayan ocurrido tal como fueron relatadas.





