Siete meses después de haber confirmado su distanciamiento, una de las parejas más comentadas del ambiente deportivo y de las pasarelas estaría apostando a una segunda vuelta. Según reveló Yanina Latorre al aire de SQP (América TV), Chechu Bonelli y el polista Facundo Pieres reanudaron las conversaciones y mantienen encuentros privados bajo un estricto pacto de confidencialidad para no encender las cámaras de televisión.
El acercamiento se habría producido tras el regreso del deportista a suelo argentino luego de cumplir con su calendario profesional en el exterior: “Él volvió de su gira de polo en Estados Unidos. Hará como un mes y medio, dos. Hablaron, se reencontraron y él le pidió a ella que sea en secreto y no lo blanqueen”, lanzó la conductora sin rodeos.

Conflictos del pasado y la sombra de Zaira Nara
Pese a que ambos se encuentran legalmente solteros, las razones detrás del hermetismo de Pieres responderían a dos frentes de alta tensión mediática. Por un lado, el deportista busca eludir nuevas controversias vinculadas al historial de roces con su entorno: “Él no quiere quilombo y no quiere estar en el medio de todo lo mediático de su pelea con Darío (Cvitanich), con Ivana (Figueiras) y tal”, detalló Latorre.
Sin embargo, la panelista aportó una versión mucho más picante sobre las dudas del polista: “Las malas lenguas me dicen que él le pide no blanquear porque no está seguro del todo y está sufriendo mucho por la reconciliación de Zaira Nara con su marido (Jakob Von Plessen)”.
La revelación despertó la inmediata empatía de los panelistas: “¡Ay, no! Qué feo para Chechu”, exclamó Majo Martino ante la posibilidad de que el regreso amoroso esté condicionado por el despecho hacia la hermana de Wanda Nara.
Un pacto silencioso a la espera de definiciones
Con la reciente noticia del retorno de Zaira junto al padre de sus hijos sacudiendo el tablero sentimental de la farándula tras cuatro años de separación, Pieres habría optado por refugiarse en el afecto de Bonelli, aunque imponiendo un perfil subterráneo para no exponerse a nuevos titulares. Restará ver si el vínculo logra afianzarse puertas adentro o si las heridas del pasado terminan truncando esta segunda oportunidad.





