Flor de la V expresó su temor a sufrir una agresión cuando sale con sus hijos, después del ataque contra mujeres trans en los Bosques de Palermo. Conmovida, la conductora cuestionó la discriminación cotidiana y vinculó lo sucedido con los discursos políticos y la violencia en las redes.
Su intervención en Amanece que no es poco, por OLGA, llevó el reclamo a un terreno personal: la inseguridad que siente por su familia y el desgaste de tener que justificar su identidad.
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El miedo por sus hijos que atravesó su descargo
“Tengo miedo de salir con mis hijos a la calle, de que nos agredan”, confesó la artista.
La conductora también manifestó su cansancio frente a los cuestionamientos permanentes sobre su vida y su sexualidad. El ataque le provocó una preocupación que excede su exposición pública: teme por lo que pueda suceder cuando está acompañada por sus hijos.
Su señalamiento a los discursos políticos y la discriminación
Flor sostuvo que la agresión debe analizarse dentro de un proceso de hostilidad acumulada. En su interpretación, los mensajes políticos, las publicaciones en redes y la naturalización del rechazo contribuyen a ese escenario.
“La deshumanización que hay hacia nuestro colectivo es enorme. No hay nada más espantoso que vender tu cuerpo, nosotras estamos ahí porque no nos dan posibilidad”, explicó.
También cuestionó la exclusión laboral del colectivo y las representaciones estigmatizantes que durante años circularon en el cine y la televisión. “No hay nada más espantoso que vender tu cuerpo, nosotras estamos ahí porque no nos dan posibilidad”, advirtió Flor.
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“No podemos seguir pidiendo permiso para existir”
La presentadora rechazó una mirada de la sociedad que convierte en enemigos a quienes se apartan de un modelo único de identidad.
Su planteo puso el foco en el derecho a vivir sin violencia. Además, recordó la importancia que tuvieron para ella los gestos de acercamiento del papa Francisco hacia la comunidad trans.
“Francisco le lavó los pies a mujeres trans en el Vaticano, eso fue un mensaje para el mundo. Cuando le preguntaron sobre la comunidad dijo que él no era nadie para negar a los gays. Yo me amigué con la Iglesia gracias a Francisco. Yo estaba enojadísima, porque yo no hice nada. Simplemente nací”, recordó.
Entre el dolor y la indignación, reclamó empatía y una convivencia que no obligue a ninguna persona a sentir miedo por mostrarse como es.





