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A 30 años del jarrón de Coppola: la droga en el departamento, 97 días preso y el fallo que dio vuelta el escándalo

Por Redacción Chisme
El 9 de octubre de 1996 estalló el caso que sorprendió a la televisión argentina. La detención, la absolución y la condena al juez Bernasconi.

El 9 de octubre de 1996, Guillermo Coppola pasó de ser el representante de Diego Maradona a quedar detenido en uno de los casos policiales más televisados de la Argentina. En un jarrón de su departamento de avenida del Libertador al 3500 apareció un paquete con una sustancia que la investigación presentó como cocaína. El hallazgo parecía comprometerlo en una causa por drogas. Años después, la Justicia anuló el expediente y lo absolvió.

El episodio dejó imágenes difíciles de olvidar: el allanamiento, la orden de captura, Coppola hablando ante las cámaras mientras iba a entregarse y, luego, el desfile de testigos por los programas de televisión. Pero el desenlace ocurrió en Tribunales: el juez que había impulsado la investigación terminó destituido y condenado.

9 de octubre de 1996: el hallazgo que puso a Coppola en todas las pantallas

El procedimiento se realizó en el departamento que Coppola ocupaba en Palermo. Dentro de un jarrón de boca angosta encontraron un paquete con 406 gramos de una sustancia de baja pureza. Según los peritajes difundidos durante la causa, contenía alrededor de un 10% de cocaína: unos 40 gramos de cocaína pura. Confundir ambas cifras fue una de las imprecisiones que acompañaron al caso.

El juez federal de Dolores Hernán Bernasconi investigaba una presunta red vinculada con drogas y locales nocturnos. El hallazgo en la casa del mánager lo colocó en el centro de la pesquisa. Coppola negó saber cómo había llegado allí el paquete y cuestionó que apareciera en un objeto situado, según dijo, en una zona muy transitada de su hogar.

Una entrega ante las cámaras y el comienzo de los 97 días preso

Con una orden de captura en su contra, el representante de Maradona terminó entregándose. Su recorrido hasta encontrarse con la policía fue acompañado por un móvil televisivo: mientras viajaba en auto, respondía preguntas sobre el jarrón y el allanamiento. La investigación judicial ya se había convertido también en un espectáculo en vivo.

Coppola pasó 97 días detenido, primero en Dolores y después en Caseros. Recuperó la libertad en enero de 1997, cuando la causa ya estaba atravesada por denuncias sobre los procedimientos, los testimonios y la actuación de quienes habían reunido las pruebas.

Samantha, Natalia y el caso que se mudó a los programas de TV

Samantha Farjat, Natalia Denegri y Julieta La Valle quedaron asociadas públicamente al expediente. Sus declaraciones, denuncias y apariciones televisivas alimentaron durante meses una historia en la que convivían hipótesis judiciales, disputas entre testigos y acusaciones lanzadas frente a las cámaras.

Maradona acompañó a su representante durante el proceso. También estuvo presente cuando llegó la absolución. La exposición fue mucho más allá de Coppola: otras personas investigadas, entre ellas el exfutbolista Alberto Tarantini, quedaron envueltas en actuaciones cuya legalidad también fue cuestionada.

Junio de 1999: anularon la causa y absolvieron a Coppola

El giro decisivo llegó el 23 de junio de 1999. El Tribunal Oral Federal N.º 2 declaró la nulidad de las actuaciones y absolvió a Coppola y a otros tres acusados. Entre las irregularidades señaladas figuraban los fundamentos con los que se había iniciado la investigación. La nulidad alcanzó también al acta del allanamiento.

El fallo cambió el eje de la historia: del supuesto delito del representante de Maradona se pasó a investigar cómo había sido construida la causa. Coppola había pasado casi cien días preso y cerca de tres años bajo una acusación que terminó sin condena.

El juez Bernasconi terminó condenado: qué dejó el caso del jarrón

Bernasconi fue destituido en 1999. En 2002 recibió una condena de nueve años y seis meses de prisión por asociación ilícita y falsedad ideológica, vinculada con la fabricación de causas contra personas conocidas. Posteriormente, Casación redujo la pena a ocho años.

A tres décadas de aquel 9 de octubre, el jarrón sigue siendo el símbolo de una historia que empezó con una supuesta prueba contundente y terminó con el acusado absuelto y el juez condenado. También recuerda el daño que puede causar un expediente cuando la televisión dicta su veredicto antes que la Justicia.

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