Hay accidentes que se convierten en formato. Eso es exactamente lo que parece estar pasando con La Cocina Rebelde y Jimena Monteverde.
El programa arrancó el año con estudio, luces y producción. Pero un incidente estructural en las instalaciones de Kuarzo lo cambió todo de golpe. Y ahora, aunque el rating subió y el canal está contento, la conductora no oculta su malestar.
El techo que se cayó y el programa que salió a la calle
Todo arrancó con un problema que nadie pudo anticipar. El techo del estudio 4 de Kuarzo, donde se grababa el programa, cedió junto con toda la parrilla de iluminación. El espacio quedó inutilizable de un día para el otro, sin posibilidad de continuar grabando adentro.
La producción tenía dos opciones: pausar el programa o improvisar. Eligieron la segunda. En cuestión de minutos armaron vallas en la vereda, instalaron el equipamiento disponible y salieron al aire desde la calle. Sin estudio, sin luces profesionales, sin la infraestructura pensada para el ciclo.
Lo que parecía una solución de emergencia se convirtió en algo que nadie esperaba: el programa empezó a medir mejor. La espontaneidad de cocinar al aire libre, el ruido ambiente, la dinámica diferente con los invitados generaron una energía que el formato original no tenía.
ENIGMÁTICO: CONDUCTORA FURIOSA CON SU CANAL
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— Bondi (@bondi_liveok) May 5, 2026
El canal dice que “está midiendo” y no quiere volver
Ahí empezó el problema real para Jimena. Cuando preguntó si el estudio se iba a reparar y cuándo iban a volver a grabar adentro, la respuesta desde El Trece y Kuarzo fue clara: el programa “está midiendo” y por el momento la calle llegó para quedarse.
Según reveló el periodista Santiago Riva Roy en Ejército de LAM, la situación es tan peculiar como suena: “Es la primera vez en la historia de la televisión que a una conductora le empieza a ir tan bien en su programa y, aun así, se genera un conflicto”.
El resumen que cerró todo fue contundente: no hay presupuesto para alquilar un nuevo estudio, la improvisación funcionó mejor de lo esperado y el canal no tiene ningún incentivo para cambiar algo que está dando resultados.
Jimena no está de acuerdo y lo hace saber
La chef no oculta su incomodidad con el nuevo esquema. Según Riva Roy, “patalea y se queja”, pero por ahora sus reclamos no tienen demasiado impacto en la decisión final. La cara que pone al aire cuando le preguntan por el formato lo dice sin palabras.
El formato que le incomoda es exactamente el que está funcionando. Y esa contradicción es, paradójicamente, el mejor argumento que tiene el canal para no moverse de donde está.

