Hace más de una década, Moria Casán protagonizó uno de los episodios más escandalosos y recordados de su extensa trayectoria: quedó detenida en Paraguay en el marco de una causa relacionada con unas joyas.
La actriz y conductora permaneció varios días privada de su libertad en Asunción. El caso tuvo una enorme repercusión tanto en Paraguay como en Argentina, aunque con el paso del tiempo terminó convirtiéndose en una de las tantas historias que forman parte de la vida de La One.

Todo comenzó en 2012, cuando Moria viajó al país vecino para participar de un evento. Para aquella presentación, el joyero paraguayo Armando Benítez le entregó un conjunto de diamantes valuado en miles de dólares, que incluía un collar y unos aros.
A partir de ese momento se inició una causa judicial que permaneció abierta durante varios años. En diciembre de 2015, la diva decidió regresar a Paraguay para presentarse ante la Justicia e intentar resolver definitivamente su situación.
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— América TV (@AmericaTV) August 21, 2026
Sin embargo, el viaje tuvo un desenlace inesperado. El 14 de diciembre de 2015, Moria quedó detenida en Asunción y posteriormente fue trasladada al penal del Buen Pastor, una cárcel de mujeres ubicada en la capital paraguaya.
A más de diez años de aquel episodio, Intrusos realizó un móvil desde el establecimiento en el que estuvo alojada la artista y mostró cómo se encuentra actualmente el lugar: “Esta es la primera vez que se abren las puertas para mostrar el lugar. Ya no se encuentra habitado por reclusas, sino que está funcionando como una escuela para futuros penitenciarios”, explicó un periodista paraguayo durante la recorrida.

La llegada de Moria al penal provocó una verdadera revolución entre las mujeres que se encontraban allí y también sorprendió a quienes trabajaban en el establecimiento: “Para las reclusas e incluso para el personal penitenciario fue algo único que una personalidad como Moria ingresara. Las internas estaban muy eufóricas”, recordó el comisario que estaba a cargo de la dependencia cuando La One quedó detenida.
Así, más de una década después, la cárcel volvió a abrir sus puertas para reconstruir uno de los capítulos más comentados de la vida de Moria Casán, una figura que logró convertir incluso sus momentos más difíciles en parte de su propia leyenda.

