Los problemas de convivencia en la casa de Gran Hermano Generación Dorada pueden adoptar las formas más insólitas, y la higiene de las áreas comunes siempre encabeza la lista de quejas de los hermanitos. En un desopilante fragmento capturado por las cámaras del reality de Telefe, Charlotte y Brian protagonizaron un desopilante ida y vuelta en la zona de los sanitarios tras detectar que uno de los integrantes del programa había dejado un rastro aromático verdaderamente insoportable tras usar el inodoro.
La secuencia comenzó cuando la participante, cansada del hedor, decidió prender fuego con un encendedor en un intento desesperado por dispersar el ambiente pesado. Al ver la columna de humo, Brian apareció en la puerta para frenar la acción y alertarla sobre la tecnología del techo: “Y los cosos esos te detectan los humos y tira agua… va a empezar a tirar agua, se va a inundar todo”, advirtió el participante entre risas, recordándole que los sensores automatizados de la propiedad podrían activarse de inmediato y arruinar el sector.
«Estaban podridos por dentro»: las sospechas apuntan al ‘cocinero’ de la casa
Lejos de preocuparse por la inundación, Charlotte se tomó el asunto con humor y minimizó el impacto de las llamas, asegurando que un poco de humo no iba a encender las alarmas. Sin embargo, al salir al pasillo rumbo al área del living, ambos continuaron bromeando sobre las paupérrimas condiciones en las que encontraron el baño. “Es imposible que alguien cague así, se muere. Se estaban muriendo por dentro… estaba podrido todo por dentro”, exclamó Brian tentado, desatando las carcajadas de su compañera mientras caminaban del brazo por los pasillos de Telefe.
La búsqueda del culpable: Con ganas de armar revuelo y generar debate dentro del grupo, la pareja coincidió en que era momento de encarar una investigación: “Vamos a analizar a ver quién fue el que cagó así”, lanzaron divertidos. De manera inmediata, las sospechas del binomio recayeron sobre uno de los participantes más queridos de la cocina: “¿Quién fue? ¿Manu? Sí, fue él, fue Manu… el cocinero”, sentenciaron entre risas cómplices mientras se acoplaban al resto de los chicos que merendaban en el sillón del living, dejando instalado el misterio escatológico de la jornada.

