El clima en Gran Hermano Generación Dorada no da respiro y las estrategias de convivencia continúan minando la paciencia de los participantes. En esta oportunidad, el sector de la pileta climatizada fue testigo de una picante conversación en la que Manuel descargó toda su frustración tras ser cuestionado por su rol histórico en la cocina de la casa. Visiblemente molesto por lo que considera un ataque sistemático a su juego, el participante expuso los hilos de una interna que promete encender las próximas galas de nominación.
La charla se originó mientras Manuel descansaba en uno de los sillones puff e intercambiaba opiniones con un compañero que realizaba tareas de limpieza. Sin ánimos de victimizarse pero con un tono que denotaba un profundo hartazgo, el participante minimizó el impacto estratégico de la comida, aunque cargó con munición pesada contra Sol Abraham, señalándola como la ideóloga de un plan para desestabilizarlo.
«Tengo siete juegos más»: La tajante defensa del participante
Lejos de mostrarse intimidado por las críticas de sus compañeros hacia la calidad de los platos que prepara a diario, Manuel buscó pararse por encima de la disputa territorial de las ollas y los sartenes.
La aclaración técnica sobre su estrategia: “A mí no me molesta, ¿entendés? Yo tengo siete juegos más distintos aparte del de la cocina, que para mí no es un juego”, disparó con firmeza frente a la cámara. Para contextualizar la situación, el participante le explicó a su interlocutor que la disputa viene de arrastre y que responde a una insistencia de Sol por desplazarlo del sector culinario: “Este es un planteo que viene de Sol… es la cuarta vez que tratan de hacer esto”.

