Natalia Oreiro recordó un episodio sorprendente de su carrera en el que un médico le recomendó cambiar de profesión. La actriz contó que un especialista japonés, encargado de analizar el iris de sus ojos, interpretó tristeza en su mirada y le sugirió abandonar la actuación. Oreiro explicó que en ese momento no se sentía particularmente triste y atribuyó la expresión a las emociones de su personaje en una serie que estaba filmando.
La artista detalló que el médico le indicó que el cuerpo no distingue entre emociones reales y ficticias. Según Oreiro, el profesional le explicó que al interpretar un papel y llorar a diario, el cerebro y el cuerpo recibían señales de sufrimiento. La actriz señaló que la experiencia le permitió reflexionar sobre cómo los estímulos externos, como películas violentas o noticieros, también afectan el estado emocional de las personas.

Oreiro se encuentra actualmente en un gran momento profesional con el estreno de La mujer de la fila, dirigida por Benjamín Ávila. La película aborda los desafíos que enfrentan las familias de personas detenidas en Argentina y está basada en hechos reales ocurridos en la cárcel de Ezeiza. La historia sigue a Andrea Casamento, una madre que se convierte en activista tras la detención injusta de su hijo.
El guion incorpora relatos genuinos de mujeres que atraviesan el proceso de acompañar a familiares privados de libertad. La película muestra la angustia durante las revisiones y trámites, así como la construcción de redes de apoyo entre quienes enfrentan las mismas dificultades. La recreación de las condiciones carcelarias buscó reflejar la realidad del sistema penitenciario argentino.
Andrea Casamento relató que su hijo Juan estuvo detenido seis meses por un error judicial. La familia considera que la clase social y la ayuda legal fueron determinantes para su liberación. Oreiro destacó la importancia de estas historias reales para generar conciencia sobre la injusticia y el impacto emocional que sufren las familias de los internos.


