Después de años de tensiones, idas y vueltas judiciales y fuertes diferencias tras la separación, María Fernanda Callejón y Ricky Diotto finalmente se desprendieron de la propiedad que compartían en zona Norte. La vivienda, adquirida con un crédito UVA a 30 años, se transformó con el tiempo en una verdadera bomba financiera. La deuda creció de manera exponencial y terminó obligándolos a tomar una decisión drástica: vender para evitar un colapso económico aún mayor.
La información salió a la luz en A la tarde, donde Débora D’Amato reveló un dato contundente: la deuda era de 98 millones de pesos y los intereses la hicieron estallar. “Había una deuda de 98 millones que con los intereses se hizo una bola gigante. Esa casa judicializada fue vendida”, detalló. El resultado fue lapidario: el dinero obtenido alcanzó apenas para cancelar el pasivo y, según remarcaron en el ciclo, no hubo un solo peso para repartir.
El conflicto se volvió aún más visible cuando, tal como contó Santiago Sposato, la actriz comenzó a ofrecer muebles a través de sus estados de WhatsApp, un gesto que confirmó el cierre definitivo de esa etapa. Además, trascendió que Callejón habría intentado sostener su parte de la cuota durante un tiempo, mientras la deuda seguía acumulándose. Hoy, la artista ya no vive allí y deberá rearmar su vida junto a su hija en un nuevo hogar.
Por su parte, Luis Bremer y Alejandro Castelo recordaron que Diotto insistía desde hacía tiempo con la venta para evitar este desenlace. “Hay que vender la casa porque mi hija se va a quedar sin casa”, habría advertido en su momento. Finalmente, la llamada “casa de la discordia” terminó vendiéndose en un contexto adverso, confirmando el peor escenario posible: una operación que solo sirvió para saldar la deuda y cerrar un capítulo cargado de escándalo, números en rojo y una ruptura que todavía deja secuelas.
💥 MARÍA FERNANDA CALLEJÓN V RICARDO DIOTTO VENDIERON LA ‘CASA DEL ESCÁNDALO’
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— América TV (@AmericaTV) February 19, 2026





