Cuando parecía que la batalla judicial entre Luciana Salazar y Martín Redrado había tenido su último capítulo en tribunales, estalló una nueva trinchera mediática sobre el verdadero contenido de la firma. Desde el círculo íntimo del expresidente del Banco Central salieron al cruce de las versiones triunfalistas de la modelo y negaron tajantemente haber pactado una cifra exorbitante o un compromiso hasta la mayoría de edad de Matilda.
La desmentida recalienta un expediente que prometía paz y abre interrogantes sobre los términos reales de la conciliación.
La reacción de la contraparte no tardó en llegar tras los trascendidos que hablaban de una cifra cercana a las siete cifras en moneda extranjera. Lejos de asumir una rendición incondicional, los allegados al economista decidieron plantar bandera para frenar el relato público instalado por la vedette, asegurando que la realidad procesal difiere por completo de las celebraciones en redes sociales.
La desmentida oficial: ni cuota hasta los 18 años ni un millón de dólares
La respuesta del núcleo de Redrado fue demoledora frente a las especulaciones de las últimas horas. Según reveló en exclusiva el portal Bardeo.news, desde el entorno directo del especialista en finanzas descartaron de plano que el pacto contemple pagos por un millón de dólares o que se haya asumido una cobertura económica hasta que la menor cumpla 18 años.
La postura del economista sostiene que el entendimiento homologado en la Justicia tuvo como único objetivo extinguir litigios cruzados y clausurar definitivamente los conflictos judiciales presentes y futuros. Con este contragolpe, su mesa chica busca dejar en claro que no existió una capitulación forzada ni un desembolso astronómico que justifique la idea de una victoria total por parte de la mediática.
De los tribunales a la pantalla: la disputa por quién instala el relato ganador
La firma del convenio en el fuero de familia clausuró los embargos y las audiencias presenciales, pero inauguró de inmediato una guerra de interpretaciones mediáticas. Mientras Luciana festejó en sus perfiles afirmando que “se terminó” y que se aseguró la tranquilidad de su hija, la defensa de Redrado remarca que el convenio sirvió para sacarse de encima un acoso judicial asfixiante bajo términos mucho más acotados de lo que se rumorea.
Ambas partes quedaron amparadas bajo un estricto pacto de confidencialidad legal, pero las filtraciones cruzadas confirman que la herida personal sigue abierta. Con el expediente cerrado con candado en los juzgados, la contienda ahora se libra minuto a minuto frente a las cámaras de televisión para ver quién consigue imponer la narrativa definitiva sobre el fin del escándalo más largo de la farándula.





