La muerte de Guillermo Alfredo Bellingi abrió un fuerte interrogante judicial. El economista y exsubdirector general de la Procuración apareció sin vida en una calle de Villa Elisa, La Plata, cuando faltaban menos de tres semanas para que comenzara el juicio oral por la polémica compra de un edificio durante la gestión de Alejandra Gils Carbó.
El cuerpo presentaba una herida en el pecho y fue encontrado junto a un cuchillo. La principal hipótesis investigativa apunta inicialmente a una lesión autoinfligida, pero el expediente fue caratulado como “averiguación de causales de muerte” y todavía no existe una conclusión judicial definitiva sobre lo sucedido.
Cómo encontraron muerto a Guillermo Bellingi en Villa Elisa
Bellingi, de 55 años, fue encontrado en la zona de las calles 8, entre 406 y 407, después de que un vecino alertara al 911.
El médico policial constató una única herida en el tórax. Cerca del cuerpo fueron hallados un cuchillo, su vaina y una mochila. También conservaba su billetera, documentación, teléfono celular y reloj, un dato que inicialmente alejaría la hipótesis de un robo.
Los primeros informes indicaron que no presentaba signos visibles de defensa ni otras lesiones. Sin embargo, estos elementos no permiten cerrar por sí solos la investigación.
La causa quedó en manos de la UFI N.º 6 de La Plata, con intervención del fiscal Pablo Barraza. El cuerpo fue trasladado a la morgue judicial para realizar la autopsia y determinar con precisión la mecánica y las circunstancias de la muerte.
Quién era Guillermo Bellingi y cuál fue su carrera
Bellingi era licenciado en Economía, funcionario público y docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata.
Dentro de esa casa de estudios se desempeñaba como profesor adjunto de Economía del Turismo II, con enfoque macroeconómico, y como jefe de auxiliares docentes de Macroeconomía I. También había formado parte del Centro de Investigación en Economía Política y Comunicación.
Después de conocerse su muerte, la UNLP destacó el “valioso aporte” que realizó a la formación de estudiantes y a la comunidad universitaria.
Su trayectoria profesional también estuvo vinculada con el Ministerio Público Fiscal. Durante la gestión de Alejandra Gils Carbó llegó a ocupar el cargo de subdirector general de la Procuración General de la Nación y coordinó tareas dentro del área administrativa.
Además, trabajó en la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos, conocida como Procelac.
La compra del edificio de Perón 667 que terminó bajo sospecha
El nombre de Bellingi quedó asociado con una licitación realizada en 2013 para comprar una nueva sede de la Procuración, ubicada en Teniente General Juan Domingo Perón 667, en el centro porteño.
El Ministerio Público Fiscal pagó $43.850.000 de aquella época por el inmueble, propiedad de Arfinsa Argentina Financiera, vinculada al Grupo Bemberg.
Bellingi intervino en el procedimiento desde su función administrativa. La acusación judicial sostuvo que la licitación habría sido diseñada para que resultara elegido ese edificio y para beneficiar a determinados intermediarios.
La hipótesis debe ser considerada una acusación: el juicio oral todavía no comenzó y, por lo tanto, no existe una sentencia que haya probado la responsabilidad penal de los imputados.
El pago de comisiones y el vínculo con su medio hermano
Uno de los puntos centrales del expediente fue la participación de Juan Carlos Thill, medio hermano de Bellingi.
Arfinsa pagó una comisión de aproximadamente $7,7 millones a Jaureguiberry Asesores Inmobiliarios. Esa compañía, a su vez, abonó cerca de $3 millones a Thill por tareas de asesoramiento.
Los investigadores analizaron que algunos acuerdos relacionados con esas comisiones habrían sido firmados antes de conocerse públicamente el resultado de la licitación. Para la acusación, esa secuencia podía constituir un indicio de que la operación estaba acordada previamente.
La investigación sostuvo que Bellingi no informó debidamente su vínculo familiar con uno de los intermediarios. Esa situación derivó en su suspensión preventiva y posteriormente en su exoneración de la Procuración. En abril de 2026, la Corte Suprema rechazó un recurso con el que buscaba revertir administrativamente esa decisión.
Las acusaciones contra Bellingi y Alejandra Gils Carbó
El juez federal Julián Ercolini procesó a Bellingi y a Gils Carbó por su presunta intervención en la operación. La causa llegó inicialmente a incluir una acusación por administración fraudulenta, pero la Cámara Federal descartó que estuviera acreditado un perjuicio económico para el Estado.
La imputación que finalmente llegó a juicio se concentró en el supuesto delito de negociaciones incompatibles con la función pública.
Gils Carbó negó haber cometido irregularidades y sostuvo que desconocía la relación entre Bellingi y Thill. En su defensa también afirmó que la compra era necesaria, que el precio pagado se encontraba dentro de los valores correspondientes y que el Estado no había abonado directamente las comisiones cuestionadas.
La acusación, en cambio, afirmó que la licitación habría sido presentada como legítima pese a que la elección del inmueble estaba supuestamente acordada de antemano.
El dato que profundizó el misterio: debía enfrentar un juicio en 20 días
La muerte ocurrió cuando el Tribunal Oral Federal N.º 8 se preparaba para iniciar el juicio el 22 de septiembre de 2026.
El tribunal está integrado por Gabriela López Iñíguez, Nicolás Toselli y Sabrina Namer. La acusación estará encabezada por el fiscal Marcelo Colombo y se encuentra prevista la declaración de alrededor de cien testigos.
Bellingi iba a ocupar el banquillo junto con Gils Carbó, Juan Carlos Thill, la representante de la inmobiliaria Bárbara Jaureguiberry y el exdirectivo de Arfinsa Adrián González Fischer.
Tras la presentación del certificado de defunción, los jueces deberán declarar extinguida la acción penal exclusivamente respecto de Bellingi. El fallecimiento no detiene el juicio ni elimina las acusaciones formuladas contra los restantes imputados.
Qué está confirmado y qué todavía deberá determinar la Justicia
Hasta ahora está confirmado que Bellingi fue encontrado muerto en la vía pública, que presentaba una herida en el pecho y que sus pertenencias permanecían en el lugar.
También está acreditado que debía enfrentar un juicio oral pocas semanas después y que era una figura central dentro del expediente por haber intervenido administrativamente en la licitación.
Lo que no está probado es que su muerte tenga alguna vinculación con esa causa judicial. Tampoco existe, por el momento, información pública que permita afirmar la participación de otra persona.
La hipótesis de una lesión autoinfligida surge de las primeras observaciones policiales, pero será la investigación judicia, apoyada en la autopsia, las pericias sobre los elementos secuestrados y el análisis de sus comunicaciones— la que deberá establecer qué ocurrió realmente.





