El escándalo que involucra a Facundo Moyano y Candela Arizaga sumó una nueva pieza con la declaración de Miriam García, la mujer que realiza tareas de limpieza en el departamento donde ocurrió el episodio del 4 de agosto. Su testimonio aporta un dato favorable al exdiputado, pero también contiene una particularidad que llamó fuertemente la atención de los investigadores y del entorno mediático.
Según contó Mercedes Ninci en La Mañana con Moria, García declaró ante la fiscal Florencia Noceres que nunca vio situaciones de violencia de Moyano hacia Candela y que el trato entre ambos siempre le había parecido amable. El problema es que ese día no estuvo en el domicilio.
La frase de la empleada que favorece a Moyano, pero no cierra nada
Miriam aseguró que jamás presenció agresiones entre la pareja. Su mirada se basa en el vínculo que observó durante otras jornadas de trabajo y, según su testimonio, nunca detectó malos tratos.
Ese punto podría ser utilizado por la defensa de Moyano para reforzar su versión de que no existía un contexto previo de violencia. Sin embargo, el alcance de su declaración es limitado porque no puede reconstruir qué pasó durante la madrugada del episodio.
El dato que hizo ruido: ese día le pidieron que no fuera
La revelación más fuerte llegó después. García trabaja habitualmente de lunes a viernes, de 11 a 16, pero justo ese día no fue al departamento porque, según trascendió, le habían pedido que no asistiera.
Ese detalle no prueba por sí mismo ninguna irregularidad, pero sí agrega una pregunta inevitable: por qué se modificó su rutina justamente ese día. Hasta el momento, no se informó públicamente quién le hizo el pedido ni con qué motivo.
El padre de Candela salió al cruce de otra versión explosiva
Mercedes Ninci también contó que Rubén Arizaga, padre de Candela, está indignado con los rumores sobre un supuesto acuerdo económico entre las familias para modificar declaraciones o bajar el tono del escándalo.
Según la periodista, Rubén remarcó que trabaja en Acindar desde hace 15 años y negó cualquier posibilidad de haber recibido dinero, viajes o un auto a cambio de silencio.
La causa sigue sumando testimonios, pero la gran incógnita continúa intacta: qué ocurrió realmente dentro del departamento antes de que Candela saliera a la calle. La declaración de la empleada aporta contexto, aunque también deja abierto un nuevo interrogante que la Justicia deberá esclarecer.

