La muerte de Leandro Rud, a los 51 años, dejó una fuerte conmoción en el mundo del espectáculo, pero también una pregunta que preocupaba especialmente a quienes conocían su historia más íntima: qué iba a pasar con los perros que había rescatado y adoptado durante los últimos años.
Antes de morir, el representante de modelos ya había pensado en el futuro de sus mascotas. Seis animales permanecían bajo su cuidado y, ante el deterioro de su salud, había hablado sobre la necesidad de encontrarles nuevas familias. Ahora, parte de ese deseo comenzó a concretarse.
El pedido que Leandro Rud dejó encaminado antes de morir
Durante sus últimos años, Rud se volcó especialmente al rescate de perros de la calle. Colaboraba para conseguir adopciones, ayudaba a animales abandonados y terminó incorporando a varios a su propia vida.
Frente al avance de su enfermedad, Zoonosis Escobar asumió el compromiso de encontrar hogares para sus seis perros. Todos son adultos, están castrados, son sociables y están acostumbrados a convivir con otros animales.
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El gesto de Mariana Brey que emocionó después de su muerte
La primera gran noticia llegó de la mano de Mariana Brey, una de las amigas más cercanas del empresario. La periodista decidió adoptar a Chop y Luna, dos de los animales que vivían con él.
Brey los recibió en su casa y los mostró junto a su hija Juana. El gesto adquirió un significado especial porque la panelista había acompañado de cerca a Rud durante su enfermedad y mantenía con él una amistad construida durante años de trabajo en televisión.
Qué pasará ahora con los otros cuatro perros de Leandro Rud
Con Chop y Luna ya instalados en su nueva familia, todavía queda encontrar hogares definitivos para los otros cuatro perros. La búsqueda continúa con el objetivo de que permanezcan en ambientes donde puedan recibir el mismo afecto y cuidado que tuvieron junto al representante.
La preocupación por los animales había ocupado un lugar central durante la última etapa de su vida. Meses antes de morir, Rud había contado que sus días transcurrían entre los tratamientos médicos, el campo y los perros que rescataba.
Ahora, su historia tiene un capítulo final cargado de emoción: los animales que salvó necesitan que alguien continúe cuidándolos por él.





