Victoria Villarruel protagonizó un reservado encuentro institucional con Gildo Insfrán en Formosa, una foto de altísimo impacto que desató un vendaval de críticas en Balcarce 50 y expuso a cielo abierto la grieta ideológica que atraviesa al binomio ejecutivo. La decisión de la vicepresidenta de sentarse mano a mano con el caudillo peronista dinamitó la doctrina del ala dura libertaria y reconfiguró el tablero de negociaciones en el Congreso.
La titular del Senado aprovechó una agenda protocolar en el norte del país, vinculada a conmemoraciones institucionales y visitas a puestos de frontera, para concretar la reunión a solas en la sede gubernamental formoseña. Sin embargo, el hermetismo inicial no impidió que trascendieran las líneas principales de un diálogo que disgustó por completo al núcleo de asesores de Javier Milei.
La foto maldita: el reclamo de Balcarce 50 por el pacto con el gobernador eterno
En la Casa de Gobierno el enojo fue instantáneo. La figura de Insfrán,al frente del Ejecutivo provincial de manera ininterrumpida desde 1995 y blanco histórico del discurso anticasta por sus polémicas reformas constitucionales, representa el antagonista directo del modelo libertario. Para la mesa chica presidencial, el cónclave significó una desautorización política y una concesión innecesaria hacia el peronismo más tradicional.
Desde el entorno de la titular de la Cámara alta, en cambio, defendieron la jugada argumentando que su responsabilidad institucional le exige tender puentes con todos los mandatarios provinciales. Cerca de Villarruel sostienen que, ante la extrema debilidad numérica que sufre el oficialismo en el Senado, aislar a los gobernadores es un error táctico que bloquea el tratamiento de leyes estructurales, pliegos judiciales y acuerdos fiscales indispensables para la gestión.
Fronteras calientes, recursos y el juego propio que incomoda al Ejecutivo
Durante el mano a mano, los dirigentes repasaron temas sensibles que hacen a la realidad del norte argentino, haciendo foco en la custodia de los límites territoriales con Paraguay, el equipamiento de las fuerzas federales y las obras de infraestructura paralizadas. La mandataria legislativa ratificó su interés prioritario por la agenda de seguridad y soberanía nacional, un área en la que preserva un canal autónomo con las Fuerzas Armadas y los cuerpos de Gendarmería.
Por su parte, el mandatario formoseño leyó el acercamiento como una victoria táctica frente al aislamiento que promueve la Nación sobre su distrito. El saludo protocolar no solo descolocó a la oposición provincial, sino que consolidó la sospecha de que Villarruel avanza con una construcción política propia, pragmática y cada vez más distante del dogmatismo de la Casa Rosada.





