Fernando Carrillo ofreció declaraciones públicas tras la captura de Nicolás Maduro, ocurrida durante la madrugada del sábado en Caracas. En una entrevista televisiva, el actor sostuvo que la “mala imagen” del líder político fue construida por los Estados Unidos y por medios de comunicación que, según su visión, responden a esos intereses internacionales.
Durante su intervención, Carrillo también respaldó a Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela y expareja del actor, a quien definió como “la gran mujer de su vida”. “Es falso lo que quieren decir, que entregó a Maduro. Es una mujer fiel, honesta, noble y valiente”, afirmó. En el estudio se encontraban varios venezolanos que emigraron a la Argentina escapando del régimen chavista y que reaccionaron con visible indignación ante sus palabras.
Lejos de retroceder, Carrillo expresó su solidaridad con quienes dejaron Venezuela, aunque sostuvo que el éxodo fue “inducido”. “Es hora de volver a casa, porque los medios de desinformación los bombardean y les hacen creer que no tienen futuro”, dijo, y comparó los argumentos contra el gobierno venezolano con las denuncias sobre armas de destrucción masiva en Irak. Además, aseguró que los detenidos “son mercenarios, no víctimas”.
Las declaraciones generaron un fuerte cruce en el piso. Uno de los jóvenes venezolanos pidió la palabra y calificó los dichos del actor como “una burla” y “una falta de respeto” para quienes viven fuera del país. Otro panelista lo interpeló directamente al preguntarle por los resultados de las elecciones del 28 de julio y las actas que, según sostuvo, contradicen la victoria de Nicolás Maduro. Carrillo intentó abandonar el aire, pero fue increpado por Moria Casán, quien lo instó a quedarse a debatir.
Más tarde, y a diferencia de otros artistas como Catherine Fulop, Ricardo Montaner, Danny Ocean o Carlos Baute, Carrillo volvió a manifestarse públicamente en defensa del gobierno venezolano. En declaraciones a Telemundo, expresó su rechazo a lo que describió como una invasión aérea y afirmó estar a favor de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. “Nadie tiene que estar dictaminándole nada a nadie. Ya Dios se encargará de esto”, concluyó.

