Martín Bossi atraviesa un gran presente profesional en Mar del Plata, donde lleva 20 temporadas consecutivas haciendo teatro y este verano encabeza la comedia La cena de los tontos en el Teatro Neptuno. En una charla con la revista Pronto, el actor habló de su momento personal, del paso del tiempo y de cómo convive con la idea de la muerte, un tema sobre el que reflexiona sin dramatismo, pero con mucha conciencia.
Con su humor característico, Bossi bromeó sobre su relación con la terapia y el paso de los años, y aseguró que, aunque a veces le gustaría volver atrás, hoy se siente en paz con su edad. “Estoy contento igual. Tengo a mi madre, vienen mis amigos, trato de celebrar todo el tiempo la vida”, dijo, y explicó que entender que todo tiene un final lo llevó a valorar mucho más cada etapa y a vivir el presente con mayor intensidad.

Al profundizar sobre la muerte, el actor citó al filósofo Martin Heidegger y sostuvo que gran parte de lo que hacemos en la vida funciona como una forma de evasión frente a la certeza de que somos finitos. “A veces me olvido y sigo, pero después caigo de vuelta y digo: ‘esto se termina’”, confesó, dejando en claro que la idea de la muerte no lo paraliza, pero sí lo acompaña como parte de su mirada existencial.
Pese a esa conciencia, Bossi se definió como un “adolescente eterno” y compartió una frase que resume su filosofía: “Quiero morir joven lo más tarde posible”. Para él, conservar el espíritu lúdico es clave para mantenerse vivo por dentro, ya sea viajando por la ruta con música fuerte, sintiendo los nervios antes de salir al escenario o compartiendo salidas, deportes y encuentros con amigos.
Finalmente, explicó que esa energía juvenil es la que también sostiene su trabajo artístico. “Lo que yo hago no es un trabajo; es jugar para que la gente se divierta”, afirmó, y remarcó que esa actitud, lejos de ser ingenua, es lo que le permite seguir disfrutando del teatro después de tantos años, con la misma pasión y el mismo entusiasmo que en sus comienzos.

