El día que Amalia Granata empezó a ser conocida en toda Argentina no fue en un estudio de televisión habitual ni como consecuencia de una película o una novela. Fue en 2004, cuando la entonces joven aspirante a figura pública habló de un encuentro con el cantante Robbie Williams en pantalla y esa confesión encendió la atención de los medios. A partir de ese momento, su nombre dejó de ser desconocido para convertirse en parte de la conversación del espectáculo argentino.
Antes de dedicarse a la política, Amalia Iris Sabina Granata construyó su carrera en el mundo del espectáculo. Participó como modelo, panelista y figura de programas de televisión, aceptando cada convocatoria que la pusiera frente a la cámara. Su presencia se volvió más visible cuando, en 2007, ingresó al ciclo Gran Hermano Famosos de Telefe, una edición especial del reality con participantes del mundo mediático.
La experiencia en Gran Hermano fue breve pero intensa. Granata fue la primera participante eliminada de esa edición, con un 54% de los votos en contra, pero dejó momentos que quedaron en la memoria del público. Uno de los más comentados fue una escena en la que las cámaras la filmaron haciendo pis en el jardín de la casa, una anécdota que años después ella misma recordó y explicó con humor en programas de televisión.

Además de ese episodio curioso, su paso por la casa del reality incluyó confrontaciones con otros participantes. Granata no evitó mostrar su carácter frontal: confrontó a varios compañeros, criticó actitudes y expresó opiniones que, inevitablemente, generaron comentarios entre la audiencia. Esa postura directa consolidó una imagen polémica que continuaría acompañándola en los años siguientes.
Con el tiempo, Granata alternó su trabajo en ideas mediáticas con otros espacios de televisión —desde paneles hasta conduciones— y también incursionó en otras actividades como la revista Playboy y competencias televisivas. En 2019, marcó un giro importante en su carrera al convertirse en diputada provincial en Santa Fe, donde consolidó una faceta pública muy diferente: la de una dirigente política con una agenda conservadora y un perfil activo en debates sociales.
Desde aquella revelación que la lanzó a la fama hasta su lugar actual en la política santafesina, el recorrido de Amalia Granata ha sido seguido con interés por diferentes públicos. Su trayectoria combina anécdotas del espectáculo, decisiones personales y una transición a la arena pública que la convirtió en una figura conocida y discutida en distintos ámbitos de la vida pública argentina.
