Sabrina Rojas se mostró más sincera que nunca al repasar su historia personal con Luciano Castro y el impacto emocional que tuvo esa relación en su vida. En una entrevista con SQP (América TV), tras el regreso de Yanina Latorre a la conducción, la actriz y conductora reflexionó sobre su presente profesional, su crecimiento personal y los años complejos que atravesó junto al actor. Con tono íntimo, dejó frases contundentes que rápidamente generaron repercusión en redes y en el mundo del espectáculo.
Durante la charla, Rojas explicó cómo la separación marcó un antes y un después en su personalidad. “Estaba apagada”, confesó, al recordar esa etapa. “Yo renací porque estaba más pendiente del otro. Pero más pendiente porque el otro también necesitaba otra atención”. Además, aclaró qué quiso decir cuando habló de haber ocupado un rol maternal en la pareja: “Cuando hablo de maternar, no decimos de lavarle los platos y de cocinarle. Hablamos de contener, de cuidar, de que la otra persona hacía que yo tenga que cuidar más para que todo funcione”.
La actriz también describió la soledad que sentía en la convivencia y cómo eso afectó su forma de expresarse públicamente. “Yo cuando daba notas siempre pensaba en él. No era lo verborrágica que soy ahora”, señaló. Incluso fue más allá al definir la intensidad del vínculo: “Sufrí mucho con él. Una cosa corporal. Él me ha hecho vivir muchos momentos de mucha felicidad, de mucha angustia y de mucha locura. Yo viví una novela”. Sobre los pedidos de disculpas de Castro, agregó: “Cuando a él le suceden estas cosas, pide perdón… y después, cuando todo vuelve a estar bien, su personalidad es más fuerte que cualquier cosa y se olvida de lo mal que la pasó”.
A pesar del pasado, Rojas remarcó que hoy mantienen una relación cordial por el bienestar de sus hijos y que prioriza la armonía familiar. Además, celebró su presente laboral y la confianza que recibió para conducir el ciclo durante la ausencia de Latorre. Más segura y auténtica, cerró con una reflexión sobre su transformación: “Antes era más políticamente correcta. Un poco creo que la personalidad de él me sobrepasaba”, dejando en claro que atraviesa una etapa de renacimiento personal y profesional.

