El hermetismo y las especulaciones llegaron a su fin. Tras varias semanas de estar en el ojo de la tormenta y rodeado de fortísimos rumores sobre su salud, Luciano Castro reapareció públicamente y habló por primera vez sobre su ingreso voluntario a una clínica de rehabilitación.
Sin embargo, en su intento por llevar tranquilidad a sus seguidores, el galán cometió un sincericidio total, se pisó solo frente a las cámaras y desarticuló por completo las teorías maliciosas que la prensa venía sosteniendo: el diagnóstico real estaba muy lejos de lo que todos decían.
Ni excesos ni infidelidad: la confesión de Luciano Castro que dejó muda a la televisión
Durante las últimas semanas, los paneles de espectáculos se habían llenado de teorías conspirativas. Se llegó a afirmar que el actor había tocado fondo por una supuesta “adicción al sexo”, problemas vinculados a estupefacientes e incluso que estaba en una clínica para tratar su compulsión a la infidelidad tras el escandaloso final con Griselda Siciliani. Pero la verdad era otra.
Abordado por el cronista del programa A la tarde (América TV) tras recibir el alta ambulatoria, el actor no esquivó los micrófonos. “Pedí ayuda y me dieron ayuda. Me interné, es verdad”, confesó a corazón abierto, validando la información sobre su reclusión.
Luciano Castro habló tras su internación por su adicción al sexo: «No tengo culpa. Me dolió mi separación del amor de mi vida». https://t.co/QsfJxaneSX pic.twitter.com/nC0Ejyvly0
— MDZ Online (@mdzol) March 11, 2026
Cuando se esperaba que diera detalles sobre las presuntas adicciones que circulaban en los medios, Castro se sinceró al máximo y dejó al descubierto la crudeza de su cuadro clínico: “Es largo y angustiante, estuve muy deprimido”.
Con esa simple pero desgarradora confesión sobre su profunda depresión, el ex de Sabrina Rojas sepultó de un plumazo todas las versiones frívolas que intentaban ensuciar su imagen pública, confirmando que su internación se debió a una severa crisis de salud mental y no a los escándalos de alcoba.
«Estoy sanando»: el refugio en sus hijos y el frío desprecio hacia su ex
Más allá de blanquear su cuadro depresivo, el actor aprovechó el espacio para destacar el rol fundamental que jugó el equipo médico durante sus días de mayor oscuridad. Aseguró sentirse sumamente contenido por los profesionales y sus compañeros de internación, remarcando que haber pedido auxilio a tiempo fue la decisión más importante de su vida.
A la hora de hablar sobre sus motivaciones para salir adelante, Luciano fue categórico y dejó en claro cuáles son sus únicas prioridades en esta nueva etapa ambulatoria. “Estoy sanando para mí y para la gente que más me importa y que más amo, que son mis hijos”, sentenció visiblemente conmovido, reafirmando que su familia es el motor principal de su recuperación.
Sin embargo, la emotividad del relato se cortó en seco cuando el periodista intentó indagar sobre su actual relación con Griselda Siciliani, señalada por muchos como la detonante de este pico de estrés. Fiel a su estilo directo y sin ocultar su fastidio, Castro fulminó cualquier intento de reconciliación mediática con una frase letal: “No tengo más que decirles, que sigan bien”, pegó media vuelta y abandonó el móvil, dejando en claro que esa puerta está cerrada bajo siete llaves.

