Después de 15 años pateando la calle y cubriendo las noticias más calientes del país, la sorpresiva e intempestiva renuncia de Cecilia Insinga a las pantallas de TN y El Trece dejó a todos los televidentes con la boca abierta.
Luego de que Ángel de Brito encendiera la mecha en X (ex Twitter) asegurando que la histórica movilera se había ido pegando un portazo y en medio de un escándalo con las autoridades del Grupo Clarín, la propia periodista y esposa de Diego Brancatelli decidió romper el silencio.
Con mucha altura, desmintió los rumores de pelea y explicó a fondo cuáles fueron las verdaderas razones profesionales y personales que la empujaron a ponerle un punto final a la etapa más importante de su carrera.
“No estaban las condiciones”: la charla clave con la gerencia
Lejos de la versión de furia y portazos que circuló en los programas de chimentos, la cronista aseguró que su desvinculación se dio en excelentes términos y tras una profunda charla con Ricardo Ravanelli, el Gerente de Noticias de Artear.
Insinga confesó que sentía que su etapa como movilera estaba completamente agotada tras una década y media de desgaste físico y mental en la calle. Buscaba dar un salto en su carrera y tener un lugar de mayor peso en el estudio.
En esa reunión con la cúpula del canal, ambas partes llegaron a una conclusión tajante. “Coincidimos en que yo tenía posibilidades de mayor crecimiento, pero que no estaban las condiciones para que esté en el canal”, blanqueó la periodista, dejando en claro que la empresa no tenía un espacio superador para ofrecerle en la grilla actual.
Al no encontrar la oportunidad de evolución que buscaba dentro de la emisora, Cecilia entendió que lo más sano era dar un paso al costado y cerrar la persiana de un trabajo donde fue muy feliz, pero que ya no le permitía seguir escalando profesionalmente.
El refugio familiar y la puerta abierta a nuevas ofertas
La decisión de abandonar la estabilidad laboral de la principal señal de noticias del país no fue tomada a la ligera, sino que coincidió milimétricamente con un evento personal ineludible que le sirvió como el impulso final.
La salida de la pantalla se dio justo en la previa de un viaje muy especial. Los padres de Cecilia celebran sus 50 años juntos y decidieron invitar a toda la familia a unas vacaciones soñadas. La periodista admitió que este plan le cerró perfecto para poder irse tranquila, desconectar la cabeza y no pensar en el trabajo.
Aunque ahora priorizará el descanso y el disfrute con su círculo íntimo, Insinga dejó en claro que su retiro no es definitivo. “Voy a seguir trabajando en el medio, obviamente que espero propuestas”, avisó, marcando la cancha y dejando su teléfono abierto para escuchar nuevas ofertas televisivas una vez que regrese al país.

