Aunque frente a las cámaras aseguró con una sonrisa que su regreso definitivo al país era puramente por amor a sus hijos y para sumarse a los nuevos proyectos de la televisión, la verdad detrás de la sorpresiva mudanza de Maxi López esconde un trasfondo muchísimo más oscuro.
Lejos del glamour europeo y de la imagen de empresario súper exitoso que supo vender durante años, acaban de salir a la luz los verdaderos motivos financieros que empujaron al exmarido de Wanda Nara a armar las valijas casi de urgencia.
Un combo letal de negocios fallidos, deudas que se acumulan y un ambicioso proyecto gastronómico en el Reino Unido que terminó de la peor manera, obligando al exdelantero a buscar un refugio en Buenos Aires junto a su actual esposa, Daniela Christiansson.
El sueño del restaurante londinense que terminó en pesadilla legal
El principal detonante de esta abrupta vuelta al país tiene nombre y apellido, y se trata de un mega emprendimiento que prometía millones pero que terminó dejando un tendal de problemas legales.
Según trascendió en las últimas horas, Maxi López había invertido muchísimo capital junto a otros exdeportistas para abrir un restaurante de lujo en Londres. El objetivo era posicionarse rápidamente dentro del circuito más exclusivo de la capital inglesa.
Lejos de cumplir con las expectativas de facturación, el emprendimiento habría tenido un final catastrófico. El local cerró sus puertas de un día para el otro bajo la excusa de una supuesta remodelación, pero la realidad es que jamás volvió a levantar la persiana.
Detrás de esa repentina bajada de persiana, aseguran que quedaron deudas gravísimas. Varios trabajadores del lugar denunciaron haber sido despedidos sin percibir un solo peso de sus indemnizaciones, quedando en una situación de total incertidumbre y sin siquiera poder iniciar los reclamos formales porque los responsables (incluido el exfutbolista) literalmente desaparecieron del mapa.
El club de fútbol que se le escapó y el nuevo operativo retorno
El escándalo del restaurante no fue el único gran golpe al bolsillo y al ego que sufrió el rubio en el viejo continente antes de decidir pegar la vuelta hacia Sudamérica.
A los problemas gastronómicos se le sumó su frustrado y muy mediático intento por adquirir el Birmingham City, un histórico club del fútbol inglés. Esa negociación, que en su momento generó una expectativa enorme y lo posicionaba como un magnate del deporte, terminó cayéndose a pedazos y sumando otra mancha a su currículum empresarial.
Acorralado por estos reveses financieros, el discurso de López cambió drásticamente. Cambió el traje de magnate europeo por el perfil familiar, asegurando que extrañaba sus raíces y que su único objetivo ahora es reunir a todos sus hijos en una gran casa en Argentina.
En medio de esta tormenta, su esposa Daniela Christiansson aceptó acompañarlo en este difícil momento y ya se encuentran instalados en Buenos Aires, intentando dejar atrás el caos económico europeo y apostando a una vida un poco más austera pero alejada de los conflictos legales.

