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Farándula

El polémico análisis de Ángela Lerena sobre las macabras “fiestas del propofol” y los anestesistas

Por Redacción Chisme
La periodista opinó sin filtro sobre el escándalo que sacude a la opinión pública.
Ángela Lerena en la cancha

Ángela Lerena y la palabra “polémica” parecen ir siempre de la mano. Acostumbrada a no guardarse ninguna opinión y a nadar en las aguas más picantes de las redes sociales, la periodista volvió a convertirse en el centro de todas las críticas.

Esta vez, el disparador no fue un partido de fútbol ni un debate deportivo, sino el escandaloso y trágico caso policial que tiene en vilo al país: las macabras “fiestas del propofol” que involucran a médicos anestesistas de reconocidos centros de salud.

Lerena lanzó un fuerte comentario en internet sobre el tema del momento, pero sus palabras cayeron pésimo entre los usuarios y desataron una guerra virtual sin precedentes.

El oscuro trasfondo médico: robo de drogas y un final trágico

Para entender la magnitud del revuelo que generaron las palabras de la periodista hay que dimensionar el horror del caso policial que destapó una verdadera olla a presión en el sistema de salud.

A fines de febrero, el horror se apoderó de la guardia cuando hallaron sin vida a Alejandro Salazar, un joven médico residente. La escena era escalofriante: tenía uno de sus brazos conectado a una sonda por la que se estaba autoadministrando sustancias anestésicas de uso restringido.

La investigación judicial posterior sacó a la luz una red escandalosa. Se descubrió que varios anestesistas robaban sistemáticamente drogas potentísimas (como el fentanilo y el propofol, utilizadas para inducir el coma en cirugías) de sus lugares de trabajo, como el Hospital Italiano y el Hospital Gutiérrez.

Lo más bizarro e indignante del expediente es el destino de esos medicamentos. Según trascendió, los especialistas no solo robaban para vender, sino que organizaban “fiestas” privadas donde, entre tragos y excesos, los invitados se conectaban a vías intravenosas para inyectarse estas peligrosas sustancias de uso quirúrgico.

El dardo de Lerena y la furia de la comunidad médica

Con el escándalo estallando en todos los portales y en la red social X (ex Twitter), Ángela Lerena no pudo contener su impulso tuitero y decidió meterse de lleno en el debate, tocando una fibra muy sensible. 

La periodista escribió un mensaje apuntando directamente contra la hipocresía de este sector médico, la élite de los anestesistas y el descontrol de las “fiestas del propofol”. «En este mismo momento hay una madre pidiéndole a su hija estudiante de medicina que no se haga amiga de los anestesistas. Y soy yo», disparó.

Si bien Ángela está acostumbrada a las repercusiones mediáticas, el rebote esta vez fue brutal. Cientos de usuarios y profesionales de la salud le saltaron a la yugular, acusándola de banalizar una tragedia inmensa, de faltarle el respeto a la familia del residente fallecido y de usar un tono demasiado picante para hablar de un problema gravísimo de salud mental y adicciones.

Como era de esperarse, su nombre escaló rápidamente hasta lo más alto de las tendencias. Mientras un sector de sus seguidores la aplaudía por animarse a criticar a una corporación médica intocable, la gran mayoría le exigió empatía y le sugirió que, en casos donde hay muertes tan dolorosas de por medio, a veces es mejor llamarse al silencio.

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