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La doble vida de Delfina “Fini” Lanusse: lujos, negocios y los secretos detrás de la tragedia del propofol

Por Redacción Chisme
Un análisis a fondo sobre los secretos de la anestesista del escándalo.
Fini Lanusse

El escándalo de las fiestas médicas y el robo de fentanilo en el Hospital Italiano tiene un rostro que acapara la atención pública: Delfina “Fini” Lanusse. La residente de anestesiología de 29 años, imputada y con prohibición de salir del país tras la trágica muerte de un colega, escondía un historial sorprendente.

Desde un exclusivo estilo de vida borrado de internet hasta su pasado en la élite empresarial, estas son las curiosidades menos conocidas de la profesional de la salud en el ojo de la tormenta.

Del mundo de las finanzas a los quirófanos: un giro académico inesperado

Aunque hoy su nombre está ligado a uno de los expedientes penales más escandalosos del ámbito hospitalario, el plan original de Lanusse estaba lejos de las salas de cirugía y las guardias nocturnas. Un detalle que pocos conocen sobre su currículum es que, antes de volcarse a la medicina, incursionó en las altas esferas académicas del mundo corporativo.

Lanusse tuvo un paso inicial por carreras vinculadas a los negocios y la economía en dos de las instituciones más exclusivas del país: la Universidad Di Tella y la Universidad de San Andrés. Posteriormente, abandonó ese rumbo para ingresar a la Universidad Austral, donde finalmente se recibió de médica.

Lejos de tener un perfil bajo, durante su etapa universitaria fue una alumna destacada: entre 2021 y 2023 ejerció como tutora académica en materias de alta complejidad como Inmunología y Fisiopatología, acumulando más de 500 horas de prácticas clínicas antes de conseguir su puesto en el Hospital Italiano en septiembre de 2023.

El apagón digital de “Fini: pánico en redes y el fin de los lujos en TikTok

Antes de que la muerte por sobredosis del anestesiólogo Alejandro Zalazar destapara la existencia de la red de desvío de drogas, “Fini” mantenía una activa y muy envidiada presencia en el ecosistema virtual. Sus redes sociales funcionaban como una vidriera que documentaba un altísimo y exclusivo nivel de vida, donde intercalaba las exigentes horas de hospital con eventos de la alta sociedad.

Sin embargo, el avance de la investigación penal sobre los viajes controlados” con propofol detonó un pánico inmediato en su entorno. Acorralada por la presión judicial, Lanusse ejecutó una limpieza digital extrema para evitar que su propio contenido jugara en su contra:

  • Cierre de cuentas: eliminó por completo sus perfiles de Instagram y TikTok, borrando de forma permanente cualquier video o fotografía que la vincule con las fiestas, sus amistades y su ostentoso estilo de vida.
  • Hermetismo absoluto: se refugió en el silencio, limitando sus comunicaciones exclusivamente a las audiencias indagatorias vía Zoom con el juez Javier Sánchez Sarmiento.

La caída de Delfina Lanusse: de los viajes VIP a la prohibición de salida del país

El contraste de su presente es brutal. La médica que mostraba sus lujos en redes hoy se encuentra licenciada, apartada de su cargo y con una estricta prohibición impuesta por la Justicia que le impide abandonar el territorio argentino.

Mientras las autoridades peritan teléfonos y allanan oficinas intentando reconstruir la ruta del contrabando de fármacos, la joven de 29 años prepara su estrategia de defensa escrita junto a sus abogados, enfrentando la posibilidad real de terminar tras las rejas por el delito de administración fraudulenta.

Entre 6 y 15 años tras las rejas: el aterrador pronóstico judicial

El abrupto final de su carrera en la medicina podría ser apenas el inicio de una extensa pesadilla penitenciaria. Si la fiscalía logra comprobar su participación en el circuito de distribución de las sustancias que desencadenaron la muerte de Zalazar, Lanusse enfrenta un abanico de cargos federales que no contemplan la excarcelación.

Los expertos penales coinciden en que su título profesional actúa como un agravante ante la ley. Al dominar la farmacología y el llamado “arte de curar”, su responsabilidad se multiplica. La sumatoria de delitos que hoy sobrevuelan su expediente incluyen:

  • Hurto agravado por sustracción de fármacos controlados.
  • Infracción a la Ley Nacional de Drogas (23.737) por suministro y distribución ilegal.
  • Homicidio culposo u omisión de auxilio por la falta de asistencia a la víctima durante la sobredosis.

De confirmarse esta letal combinación de cargos, los antecedentes jurisprudenciales marcan un panorama sombrío: la médica podría recibir una condena de cumplimiento efectivo que oscila entre los 6 y los 15 años de prisión.

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