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Farándula

La historia íntima entre Delfina “Fini” Lanusse y Chantal “Tati” Leclercq antes del estallido de las “Propo Fest”

Por Redacción Chisme
Las médicas que quedaron bajo la lupa tenían una historia en común antes de la muerte de Alejandro Zalazar.
Tati Leclercq y Fini Lanusse

Antes de que los allanamientos, los robos de fentanilo y las muertes por sobredosis ocuparan las tapas de los portales, Delfina “Fini” Lanusse y Chantal “Tati” Leclercq compartían una vida de lujos y proyectos compartidos. Lejos del oscuro expediente de las “Propo Fest”, el historial de estas dos jóvenes médicas expone un vínculo de hermandad forjado en las aulas que terminó de la peor manera.

“Fini” y “Tati”: un lazo de sangre forjado entre libros y guardias eternas

Para entender cómo Chantal Leclercq se convirtió en el eslabón perdido entre la imputada por el robo de fármacos y Alejandro Zalazar (el anestesiólogo fallecido), hay que retroceder varios años en el tiempo. La relación entre “Fini” y “Tati” no es producto de una simple coincidencia hospitalaria, sino de una amistad profundamente arraigada.

El círculo íntimo de ambas confirma que el vínculo nació durante su exigente etapa de formación académica en la Universidad Austral. Allí, compartieron interminables jornadas de estudio, prácticas clínicas y la presión constante de una carrera de élite. Sin embargo, la conexión trascendió rápidamente lo estrictamente profesional:

  • Círculo social unificado: ambas lograron fusionar sus grupos de amistades, moviéndose juntas en los mismos eventos exclusivos de la alta sociedad porteña.
  • Apoyo incondicional: cuando “Tati” ingresó como residente en el Hospital Rivadavia y “Fini” en el Hospital Italiano, mantuvieron el contacto diario, compartiendo los pormenores y el agotamiento de las terapias intensivas.

Tati Leclercq y Fini Lanusse

De las últimas vacaciones juntas al abrupto borrado digital

El nivel de cercanía entre las dos médicas era total, al punto de compartir viajes al exterior y documentar cada momento en sus perfiles de Instagram. Meses antes de que el escándalo de los anestésicos estallara por los aires, “Fini” y “Tati” disfrutaron de sus últimas vacaciones VIP conjuntas, relajándose en playas exclusivas y mostrando un estilo de vida que despertaba la envidia de sus seguidores.

Sin embargo, la muerte de Zalazar en su departamento de Palermo dinamitó esa aparente vida perfecta. Apenas el nombre de Lanusse quedó pegado al contrabando de estupefacientes y la figura de Leclercq comenzó a asomar como el nexo que unía a todos los protagonistas, la estrategia fue unánime y brutal: borrar todo rastro de su amistad.

El operativo de limpieza digital no dejó cabos sueltos. Las fotos de las vacaciones, los comentarios cruzados y las historias compartidas desaparecieron de la noche a la mañana. Leclercq bloqueó sus cuentas y Lanusse las eliminó por completo, sellando un hermetismo absoluto.

Hoy, la Justicia intenta reconstruir a través de peritajes informáticos ese mismo vínculo que ellas intentaron sepultar, buscando respuestas en los chats privados de aquellas amigas inseparables que terminaron devoradas por el escándalo.

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