El apellido Lanusse volvió a ocupar los principales titulares periodísticos del país. Tras la imputación de la médica anestesista Delfina Lanusse por las reuniones clandestinas conocidas como “Propo Fest”, salió a la luz el controversial pasado de su familia.
La joven residente del Hospital Italiano se encuentra siendo investigada por el presunto desvío de fármacos restringidos, como el propofol y fentanilo. Según la Justicia, estos insumos médicos habrían sido utilizados en fiestas privadas fuera de los circuitos legales.
Sin embargo, para comprender el peso mediático de este apellido es necesario retroceder varias décadas en la historia nacional. La línea familiar de la imputada remite directamente a figuras de enorme peso en el ámbito político, militar y judicial argentino.
El vínculo militar y el oscuro pasado durante el régimen de facto
La profesional de la salud es bisnieta de Antonio Lanusse, quien fuera primo del expresidente de facto Alejandro Lanusse. Este dirigente ocupó el estratégico y altísimo cargo de Ministro de Defensa durante el cuestionado régimen de Juan Carlos Onganía.
Por su parte, el histórico patriarca familiar gobernó el país entre los años 1971 y 1973. Su polémica gestión de facto dejó una marca imborrable en la historia argentina: la trágica Masacre de Trelew, ocurrida en agosto de 1972.
- Alejandro Agustín Lanusse fue presidente de facto entre 1971 y 1973.
- El exfiscal, el otro Lanusse que saltó a los titulares.
La influencia judicial y la investigación por el uso de anestésicos
El extenso árbol genealógico también incluye al reconocido exfiscal federal Pablo Lanusse. El funcionario cobró notoriedad pública en 1996 cuando investigaba la “mafia del oro” y sufrió un violento ataque físico diseñado para apartarlo definitivamente de la megacausa impositiva.
Actualmente, el escándalo recae sobre la figura de la residente médica. Su nombre apareció formalmente en el expediente penal tras el hallazgo del cuerpo sin vida del anestesiólogo Alejandro Salazar, cuya autopsia reveló una letal sobredosis de propofol.
Mientras la investigación avanza sobre estas peligrosas reuniones donde especialistas se administraban anestésicos mediante bombas de infusión, la imputada ya brindó su primera declaración. Sin aportar elementos sustanciales para la causa, sumó el capítulo más inesperado a la extensa saga familiar.




