Se cumplen exactamente 35 años de uno de los episodios más recordados y complejos en la vida pública de Diego Armando Maradona. Lejos de la gloria deportiva de los estadios, el ídolo argentino fue el protagonista de una jornada policial que paralizó la atención de todo el país.
Aquel viernes nublado de 1991, el entonces exjugador del Napoli, que venía de ser suspendido por un caso de doping en el fútbol italiano, fue arrestado en un departamento del barrio porteño de Caballito. La imagen de su salida, rodeado de efectivos de seguridad, dio la vuelta al mundo.
A continuación, un repaso detallado por los hechos, la logística del operativo policial, la trama política detrás de la cobertura y las consecuencias de una tarde que marcó un antes y un después en la biografía del astro futbolístico.
El escenario de la detención: Franklin 896, Caballito
El operativo se llevó a cabo durante la primera parte de la tarde en un modesto edificio ubicado en la calle Franklin 896. Diego Maradona se encontraba en el departamento «A» del primer piso, propiedad de unos amigos de su entorno íntimo.
Efectivos de la División Narcotráfico de la Policía Federal irrumpieron en el domicilio tras realizar tareas de seguimiento e inteligencia. Allí, las autoridades hallaron al jugador en un delicado estado anímico.
Durante el procedimiento, los agentes de la fuerza de seguridad secuestraron una pequeña cantidad de cocaína. Esto derivó en su detención inmediata bajo los cargos de tenencia y consumo de estupefacientes, en el marco de una causa instruida por la jueza federal Amelia Berraz de Vidal.
La misteriosa llamada anónima y el despliegue mediático
Uno de los aspectos más cuestionados de aquella jornada, y que se confirmó con el paso del tiempo, fue la inusual presencia de la prensa antes de que se concretara el arresto. Distintos periodistas que cubrieron el hecho aseguran que el despliegue no fue producto de una primicia casual.
Las principales redacciones de diarios, canales de televisión y radios recibieron llamadas telefónicas anónimas con un mensaje idéntico. Una voz desconocida dictaba la dirección exacta y avisaba: “A las 3 de la tarde detienen a Maradona”.
Esta filtración de información generó que, cuando el jugador salió del edificio esposado y custodiado a las 15:37 horas, decenas de cámaras de televisión, fotógrafos y cronistas ya estuvieran ubicados en la vereda para transmitir el momento en vivo.
El contexto político: el “Yomagate” y la agenda pública
Con el avance de los años, investigadores periodísticos y biógrafos señalaron que la alta exposición a la que fue sometido Maradona tuvo una clara intencionalidad política. En abril de 1991, el gobierno del entonces presidente Carlos Menem atravesaba un momento crítico ante la opinión pública.
La agenda nacional de aquel momento estaba fuertemente dominada por graves denuncias de corrupción institucional, siendo el Yomagate el caso más sensible, ya que involucraba investigaciones por lavado de dinero sobre el entorno familiar de la Casa Rosada.
Para muchos analistas de la historia política y de los medios, el espectacular operativo televisado funcionó como una maniobra de distracción. La noticia del arresto del máximo ídolo deportivo desplazó inmediatamente la atención ciudadana de los problemas judiciales del oficialismo.
La reacción en la calle y la liberación bajo fianza
A pesar del impacto visual de las esposas y la crudeza del momento, la reacción espontánea de los vecinos en la calle Franklin sorprendió a los propios oficiales a cargo del operativo. Lejos de repudiarlo, las personas que se aglomeraron comenzaron a cantar para brindarle apoyo al jugador.
Maradona pasó aquella noche en una celda de los tribunales y luego fue trasladado a la Superintendencia de Drogas Peligrosas. Al día siguiente, el sábado 27 de abril, la Justicia ordenó su liberación tras efectuar el pago de una fianza tasada en 20.000 dólares.
Si bien el futbolista no recibió una condena a prisión por este hecho, el dictamen de la jueza lo obligó a someterse a un tratamiento médico de rehabilitación. El episodio dejó una profunda marca en Diego, quien en reiteradas entrevistas posteriores manifestó haber sido utilizado como un instrumento mediático.
¿Cuándo y dónde detuvieron a Diego Maradona?
El hecho ocurrió el viernes 26 de abril de 1991. El operativo policial se realizó en un departamento ubicado en la calle Franklin 896, en el barrio de Caballito, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
¿Por qué motivo fue arrestado?
Fue detenido por tenencia y consumo de estupefacientes durante un allanamiento a cargo de la Policía Federal. En el domicilio se secuestró una dosis de cocaína destinada al consumo personal.
¿Cuánto tiempo estuvo preso tras el operativo?
Estuvo privado de su libertad durante un día. Pasó la noche del viernes bajo custodia en dependencias policiales y fue liberado durante la jornada del sábado 27 de abril.
¿Cuáles fueron las condiciones de su liberación?
La Justicia Federal le otorgó la excarcelación luego de hacer efectivo el pago de una fianza de 20.000 dólares. Además, se le impuso la condición judicial de iniciar un tratamiento médico para tratar su adicción.
¿Qué relación tuvo el caso con el gobierno nacional de 1991?
Las investigaciones periodísticas sostienen que sectores del Gobierno filtraron los datos del operativo a la prensa para asegurar un espectáculo mediático. El objetivo de esta estrategia habría sido desviar la atención pública de los escándalos de corrupción que afectaban al poder político de turno, conocidos como el Yomagate.

